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lunes, noviembre 23, 2015



Aquella medianoche en el acantilado me preguntaste si amaba al mundo o si lo odiaba. Que me veías confundido, dubitativo, bipolar, torturado por una dicotomia permanente. Mis ropas negras, mis ganas de conquistar cada rincón, mi corazón de barro, mis esperanzas de flama eterna. La respuesta no era poca cosa asi que pedí un tiempo para responderla. Realmente yo tampoco lo sabía.

Durante esos días anduve todo lo que pude, caminé el mundo, lo observé, lo abracé, lo escupí.  Fui anotando en una bitácora las experiencias, todo lo que me rodeaba.

La música y la guerra.
Los perros y la muerte.
Las verdades, las mentiras.
Los besos electricos, los abrazos muertos.
Los voluntarios, los corruptos.
La paz y el regocijo de los viajes. La distancia implacable.
El amor, la indiferencia.
El fútbol, las torturas.
La lluvia, el viento y los hijos de puta.
Los heroes, las religiones.
La naturaleza, las cartas rotas.
Las delicias, la violencia.
El fuego, los terremotos.
Los niños, la vejez.
El sexo y los suicidas
Vos.
Yo.
Ellos.

Pasó un largo año desde que nos volvimos a ver, exactamente en el mismo lugar que aquella vez. Esbocé mi respuesta, la esperabas ansiosa. Soy cambio, soy contradiccion, soy evolución. Amo al mundo? Si. Odio al mundo? También. No puedo amarlo todo el tiempo, no puedo odiarlo todo el tiempo. Soy sensible, permeable al entorno, nada implacable. Soy parte de mi alrededor, soy ese alrededor, y a veces soy precioso, y a veces no tanto. Yo también soy el mundo. Clara, mi vinculo con el mundo es una intensa relación de amor/odio, diría que en partes iguales. Este lugar puede ser el cielo, como vos pensás, pero también el infierno más feroz. Fue quien me dio la vida, será quien me la quite.

Asentiste no muy convencida, como no creyéndome demasiado. Poco te duró lo agridulce de mi respuesta. Una sonrisa victoriosa comenzó a nacerte mientras yo miraba la luna distraído y fascinado.



miércoles, julio 15, 2015



La discusión le llenó las venas de furia y pegó el portazo. Ella quedó en el interior de la habitación un poco enojada, otro poco aturdida. Él caminaba acelerado por la calle rumbo a la costa, libro en mano. Se fue derecho a leer a orillas del Lago, su terapia. Así como la quietud del agua azul y las montañas, los libros también lo calmaban, le prestaban otro mundo por unas horas para escaparse de los momentos abrumadores de la existencia, que no son escasos ni mucho menos. Y asi intentó refugiarse entre paisajes hechos de letras. Ella se puso sus auriculares e intentó despejarse saliendo a caminar para licuar su rabia en sus canciones preferidas. 

Sentado en una roca, entrecortaba su lectura. La imaginaba perdida entre la gente, en algùn rincón de la ciudad. Eran extranjeros en un pueblo nuevo para ambos. ¿Por donde andaría? ¿En que estaría pensando? Pese al enojo, necesitaba tenerla cerca, aunque no se hablaran, aunque siguieran ofendidos, eran complementarios o por lo menos eso indicaba su dolor de estomago. Su sola presencia le apaciguaba sus tempestades. Por unos minutos retomaba la lectura, pero otra vez la interrumpía  para mirar el muelle que penetraba en el Lago Grande. La imaginaba caminandolo, a paso lento, pensativa, preciosa. Necesitaba que este ahí, pero nada- esta ciudad es demasiado grande para coincidir- concluía y volvía a sus páginas sin seguir demasiado el hilo de lo que leia.


Levantó siete veces la cabeza. El muelle estaba lleno de turistas, pero vacío para él. Seguía enojado y no verla, en cierta forma lo sulfuraba mas. Los turistas se alejaron, el muelle milagrosamente quedó solitario, solo por unos segundos, una especie de preludio. Ella entró en escena, chiquita, caminando sobre las maderas, cabellos al viento, casi como la había imaginado unos minutos atrás. Casi, porque la imagen era aun mas hermosa. Una especie de ternura gigante y demoledora que cayó desde el cielo le aplastó todos los orgullos, venenos y fastidios paridos esa mañana. Cerró el libro y se dedicó a espiarla sin que ella supiera y a observar como ella miraba el agua apoyada en el barandal. Lo invadió una paz inconmensurable, pensó en cuanto la amaba. Ella se dio vuelta y lo vio agitándole el brazo, en una desesperación muy mal disimulada. Con la sonrisa irresistible que anuncia la muerte del enojo, obedeció, caminó hacia las rocas, se sentó a su lado y sin decirse una palabra miraron juntos el lago tomados de la mano.






martes, abril 21, 2015


Azoté la puerta con rabia explosiva y me fui. Solo duré treinta segundos caminando. Me nacieron unas incontrolables ganas de correr. Mientras mas quieto tenía el cuerpo, peor era, estaba horriblemente nervioso. Asi que corrí. Corrí cada vez más rápido. Apretando los dientes. Corrí con la angustia como motor. Y lloriqueaba mientras huía. De vez en cuando gritaba. Era extraño, el cansancio físico nunca llegó. No sentía el cuerpo, solo la tristeza y la adrenalina del escape. Corrí por horas, días, meses, quizás años. El viento me secaba las lágrimas. Calmaba mi sed tomando del vaso que había rebalsado.

No tenía idea de hacia donde me dirigía. No seguí indicaciones, mapas ni carteles. Solo corrí. Corrí hasta el fin. El fin de algo, de alguien, no se. Florecían ampollas en mis pies. Marchaba roto: las zapatillas, la ropa, el presente. La gente me miraba raro. No me cambiaba en nada. En realidad, la gente siempre me miró raro. Eché un vistazo hacia mi costado, dejé de concentrarme en el escape en si mismo para revisar donde estaba parado. El paisaje anónimo que me rodeaba era distinto. Los árboles habían aumentado su cuantía. El viento y la hierba olían de otra manera. Los rostros eran nuevos y desconocidos. Sentí un poco de miedo, y mucha incertidumbre. Pude percibir a mi agonía agonizando. Después de no se cuanto tiempo, por fin me detuve.

Tomé aire, volví a mirar a mi alrededor. Me pregunté: ¿y ahora que?. Era la pregunta que había estado buscando sin saberlo, el sentimiento de por fin haber apagado mis infiernos. Ya no había nada, estaba en blanco, casi como nuevo, y eso significaba un principio, otro principio. Estamos llenos de principios.  Y entonces, en vez de comenzar a correr de nuevo, caminé, muy despacio, lento, casi paseando, observándolo todo, tocándolo todo, oliéndolo todo, calmo pero hambriento, como quien no para de buscar la novedad.




sábado, marzo 21, 2015



Después de tantos años nos volvimos a encontrar, lejos de todo y de todos. Era ley terminar en un bar, y así fue. Las carcajadas seguían intactas. Jamás volví a reírme tanto con una persona como lo hacía con él. Era recíproco. Extrañaba terminar agotado de estar tentado. Al fin y al cabo estábamos un poco distintos que hace un tiempo, pero aun iguales.

Tomamos cerveza. Hablamos del punk, de Green day, de los Ramones, de la banda que teníamos, de aquellos tiempos sagrados de gloria y libertad que habíamos vivido a la par. Y mientras seguíamos volando hacia atrás, de repente se quedó pensativo. Gradualmente se le borró el gesto de gracia y melancolía alegre en la cara y sentenció mirando a la nada: "nuestros amigos, o tienen hijos o están muertos". Se hizo un silencio triste. La segunda opción me hizo un eco frio en el alma. Nunca había pensado en eso. Tenía razón.

La pasábamos bien, eramos jóvenes e invencibles, pero en el fondo estábamos tristes. Para ser punk siempre tenes que estar un poco triste. Y muchos no soportaron aquella angustia. Se rindieron y cayeron en esos refugios de papel que son la droga y el alcohol. Ninguna pastilla calmó el dolor. Otros fueron más pragmáticos y directamente eligieron la bala o la soga.

Levantamos nuestras miradas brillosas y chocamos los vasos. No dijimos nada, pero brindamos por varias cosas. Por aquellos días de gloria, por los que ya no están pero están, y por lo que quedamos, peleandole a la existencia, con esa vieja tristeza todavía adentro, apaciguando las congojas con las canciones de toda la vida, esas melodías inmortales, por siempre jóvenes, y con la cresta bien parada en el corazón. Después de todo, el negro en nuestra ropa sí tenía un poco de luto.




martes, noviembre 04, 2014


Libertad tiene pestañas largas, curvas que no terminan nunca y una mirada capaz de meterse en el rincón más inalcanzable del alma. Y hoy, en esta noche de luna llena, estira su brazo blanco invitándome a bailar. Porque Libertad no espera que la saquen a bailar. Ella te saca a bailar a vos.

Enredamos los dedos y danzamos al ritmo de una canción que no tiene final, pues solo suena adentro nuestro. Yo, que nunca supe bailar, siento la precisión en cada movimiento de mis piernas, la armonía de sus caderas histeriqueandole a las mías. Libertad sonríe mientras trata de explicarme la perfección del momento: "bailar es asi, es la felicidad queriéndose escapar del cuerpo para unirse a la música, pero chocándose con la piel. Bailar es la más bella de las euforias atacando el cuerpo".

Giramos y giramos sin marearnos. Somos movimiento, placer y éxtasis. Somos ese minuto que vale todas las putas derrotas y dolores de esta vida. Mi pecho se estrella contra el de ella, puedo sentirle la algarabía en sus arterias. Y en el segundo más espectacular de todos, se acerca a mi oído y me susurra- destrocemos los relojes, destruyamos al tiempo-

Libertad no entiende de límites, será por eso que algunos cuentan que está hecha de viento. Y cuando la canción parece culminar, Libertad apoya su boca contra tus labios y te da un beso que no termina jamás.






viernes, septiembre 05, 2014



Yo también tuve mi propio Titanic.

Los días y noches de arduo esfuerzo y espera valieron la pena. Que realizado me sentí cuando el último clavo se enterró en su armazón. Durante los días previos a zarpar al océano no hubo atardecer en el que no me sentara en el muelle a mirarlo terminado. Era increíble, majestuoso, impresionante. Aun me invadía la incredulidad al caer en la cuenta de lo que había logrado con mis propias manos. Un amor que desafiaba a la eternidad.

Finalmente llegó la hora soñada. El champagne estalló contra la proa dándole la bienvenida a los mejores días de mi vida. Cuanto mar por recorrer, tantas olas por conquistar. Me sentía capaz de cazar el horizonte. Mi pequeña obra de arte y yo salimos a enamorarnos del mundo.

En altamar conocí aguas de todos los colores, olas de toda forma y altura, monstruos marinos de lo más variados. Las pequeñas y grandes tormentas solo fueron obstáculos para probar su fortaleza, que por cierto era titanica. Juro que jamás vi brillar el sol tanto como esas mañanas.

Pero nunca vi venir el hielo.

Esa madrugada choqué contra el frío más impávido y asesino que el mar podría ofrecer. Como si todos los inviernos de mi vida se incrustaran juntos en el hierro de la nave, y en mi corazón. Ese barco que tanto me había costado y que parecía indestructible, comenzaba a ahogarse. En un segundo todo se fue a la mierda. El agua entraba por todos lados y la desesperación no me dejaba pensar. Las estrellas cada vez quedaban más arriba y me encontraba en la nada más absoluta. .

No podía creer lo que me estaba sucediendo.Traté de tranquilizarme como pude.  Acaricié mi gorra de capitán, la observé un buen rato y me senté al lado del ya inservible timón. La catástrofe se consumaba y yo, como todo capitán con honor, moriría con mi barco. La espera no duró mucho, el agua helada comenzó a besarme los pies y subío lentamente hasta mi cuello. Suspiré, tomé aire y cerré los ojos.

Todas las mañanas despierto y doy una vuelta por el camarote. No se si estoy vivo o muerto. Habito en la más recóndita de las profundidades, donde casi no llega la luz. Me toco el pecho y no siento nada. Quizás sí morí aquella noche infernal después de todo. Pero la duda regresa a molestarme cuando, en los días de sol más recalcitrante, algún rayo rebelde logra penetrar y llegar al fondo del mundo en el que vivo, permitiéndome volver a contemplar aunque sea por unas horas a mi Titanic, que aun descansa en el fondo del mar, ahogado, pero intacto, enorme y hermoso.






lunes, agosto 18, 2014



Cuando yo era solo un chico en la secundaria, un triste y solitario adolescente atrapado en la pesadilla de los suburbios escape de drogadictos y princesas de cabellos emplumados, tenía una cara llena de acné, pantalones cortos y ningún status social. El fenómeno número uno con una bala...Los pocos amigos que tuve tenían mas suerte y se mantenían a mi lado porque ellos estaban apenas arriba de mi en cuanto al grado de popularidad.

En un pequeño lugar del mundo llamado Weymouth, Massachusetts, no recuerdo cuando o como pasó, en la radio del carro, la video Jukebox, o quizás en el soundtrack del film "Over the edge". Lo cierto es que ese año escuché a la banda que me metería en su orgulloso círculo de pinheads para siempre. Aislamiento, desesperación, separación, retardación: estos eran los ingredientes de la dieta diaria de Los Ramones. Sus canciones eran crudamente hechas para todos los que alguna vez se hayan sentido como un don nadie. Los Ramones sabían, los Ramones entendían. Los ramones eran. Ellos no solo cantaban sobre ser adolescentes jodidos. Ellos eran adolescentes jodidos, sin importar su edad. Conocidos como "la banda más fea del mundo" fueron un verdadero rayo de esperanza para los absolutamente sin esperanza. Ellos no eran las bonitas y ricas estrellas de rock contandote sobre cuan duro era ser famoso y cantando acerca de todas las mujeres con las que se acostaron.

Cuando los Ramones se juntaron en los 70's, los 70's caian en la ganancia impreviste del terreno de las compañias. Pero había cuatro jinetes en el amanecer del apocalipsis del punk rock. Ellos encarnaban al perdido, frustrado y enojado espiritu de la juventud. Y eran los mas bellos de todos.

Los Ramones fueron la primera banda punk verdadera. Cuando los cuatro de Forest Hills empezaron a tocar juntos en Agosto de 1974, los Sex pistols todavia estaban copiándose en tests de matemática en la secundaria. Ellos tomaron los riffs tradicionales de los 50's de Chuck Berry y Eddie Cochran y los hicieron tres veces más rápido, rechazando las enfermizas dulces letras de su era y convirtiéndolas en tributos a films de horror, oler pegamento y al amor condenado.

Los Ramones eran fenómenos. Su uniforme consistía en jeans rotos, camisetas y chaquetas de cuero mientras otras bandas en el planeta tocaban algo como la complicada "Dust in the wind" o una canción de ocho minutos de duración.

Los Ramones rompieron la barrera de velocidad del tempo: las canciones alcanzando de 1:15 a 2:30 minutos como máximo. No tenían que impresionar a nadie con su tocada musical. Cada canción era una maravilla de tres acordes. No muchas bandas les dieron crédito, pero miles desde Joan Jett a los Guns n roses tocaron canciones increíblemente similares a las de los cuatro hermanos. Ellos ni siquiera tuvieron un solo de guitarra hasta su cuarto disco "Road to ruin". Un típico setlist en vivo de los Ramones de hora y media de duración incluía más de 26 canciones, cada una de ellas tocada más rápido que las versiones grabadas en el estudio. Cuanto más rápido, mejor: vivir tonto, tocar rápido.

Los Ramones hicieron posible el sobrevivir a los suburbios y la ciudad para muchos chicos, corriendo estrepitosamente a lo largo de los salones de la secundaria cantando "I'm a teenage lobotomy". Esto sería mi grito de batalla contra los tontos wannabes, vestidos de ropa de diseñador y zapatillas de marca que esperaban en una larga cola para ser los consumidores de la tierra a feliz del mañana, lamiendo sus labios con el pensamiento de obtener esos deliciosos trabajos corporativos donde tendrían que salir con una "sonrisa" frente a sus caras y decir "gracias", "gracias", "gracias" como el pasaporte de diversión en sus bocas y para empobrecer su no filtrado vómito dentro de sus ya podridos sistemas. Si no les podía dar una paliza, al menos los iba a espantar..

Los Ramones me fortalecieron con una pared de seguridad punk donde podía deambular con la lengua firmemente fuera, orgulloso del título de "fenómeno: con el que mis semejantes tan consideradamente me habían bautizado. Ellos crearon una manto de seguridad de psicosis para sus miles de pupilos.

Los Ramones son los beethovens de mi generación, la "Blank generation". Nadie tiene que guardar un lugar en el cielo del punk rock para los Ramones, los Ramones son dioses punk.

Oh y, por cierto, empecé una banda yo mismo.





Rusty Nails




martes, junio 17, 2014


No hay quien resista vientos tan fuertes. Días y noches enteras de pura agitación insoportable entre tempestades y chaparrones. Las inclemencias no cesan, no paran un maldito segundo. El encierro es el nuevo estilo de vida frente a la hostilidad del exterior. Cualquier tipo de aventura quedó ahogada, anulada y solo queda sentarse a mirar lo dantesco de la situación, lo débiles que somos ¿ Como podemos rompernos tanto y tan fácilmente?

Escombros, restos,  y barro. Lo que se erigía invencible hoy se redujo a trizas. Todo es oscuridad, no asoma ni una luz de esperanza, solo la de los rayos. Y mejor dejar de llorar para que las lágrimas no ayuden a que el agua siga subiendo, aun mas.

El solo hecho de volver a empezar aterra. Apenas pensar que todo el dolor de la pérdida puede llegar a repetirse algún día, provoca que el primer paso se convierta casi en una utopía y media. Y entonces... ¿Para que volver a intentar si todo tiende a la destrucción? Es el maldito espiral asesino, cuyo centro es la nada furibunda.

Hasta que un día cualquiera, sin más y de repente, el golpeteo de la lluvia disminuye de a poco hasta llegar al mas aliviador de los silencios. La música de los pájaros regresa, y con ella la armonía. Los estruendos ya no amenazan, y lentamente escampa. Asi que esto era la paz. La puerta por fin se abre y es imposible no pelearle al sol de frente para contemplar el azul precioso del cielo, más intenso y radiante que nunca, como quien descubre que, por fin, se ha curado de las tristezas, y siente el voraz apetito de salir a comerse el mundo.



lunes, junio 09, 2014



Intento acercarme disimuladamente para demorar, aunque sea unos segundos, el descontrol, pero siempre se da cuenta. Apenas merodeo el lugar donde está su tesoro escondido, para las orejas: ya lo sabe.  En cuestión de instantes vino corriendo y ya lo tengo encima mio ladrando ansiedad.

Abro la puerta del mueble en donde guardo el collar y la correa y la euforia se desata. Otto sabe que le toca salir a pasear. Al menos por un rato, sus paisajes no van a estar atravesados por rejas, como cuando ladra mientras espía por el portón del garage.

Me salta encima para que me apure a ponerle el collar porque no puede esperar un segundo mas, pero cuando intento hacerlo lo muerde con rabia, como sabiendo que, después de todo, andar con correa es libertad a medias, y libertad a medias quizás no sea libertad. Pero se conforma con eso, o por lo menos su cola ezquizofrenica me da a pensar eso.

La puerta se abre y entra en estado de shock. La luz del sol le pega en los ojos y las pupilas se le desorbitan mientras lucha contra la correa que lo obliga caminar más despacio de lo que su adrenalina le manda. Por momentos se ahoga por el tironeo pero no le importa. Es la forma de felicidad más violenta que conozco.

Va y levanta la pata en absolutamente todos los árboles, aunque use solo algunos. Huele todo, conoce el mundo nuevo, se lo quiere devorar de un bocado, se fascina, no me da ni la hora: yo no existo, solo su libertad. Él disfruta mientras yo no puedo relajarme del todo pensando en su paradójica libertad con correa; la idea no me cierra. Pero dudo que a Otto le preocupe esa contradicción mientras ser revuelca en la verde frescura del pasto para aminorar el calor.

Levanto la mirada y veo a un auto pasar con un perro en su interior sacando la cabeza por la ventanilla, con los ojos entrecerrados por el viento pegandole en la cara. Sonrio. Otto ni se percata porque está haciendo amistad con un perro callejero del barrio que lo mira como envidiándole la limpieza y la panza llena sin huesos sobresaliendo. Otto tambien lo observa, como envidiandole su cuello libre de toda atadura y su trote livianito.

Después de un rato el paseo llega a su final. Otto entra de nuevo a mi casa, su casa. Toma agua sin parar. De a poco se le apaga el incendio en el alma. Está un poco más sucio, pero también más feliz. Cuando se calma y vuelve en si, se echa a descansar otra vez en el garage,observando el exterior desde atrás del portón, como ya esperando el próximo recreo y lo imagino pensando en que es mucho más hermoso ser parte del paisaje que mirarlo desde afuera.







lunes, junio 02, 2014



Canciones que abrazan. Canciones que te recuerdan lo equivocado que estás. Canciones que son decisiones. Canciones sanadoras. Canciones que acompañan. Canciones que acarician. Canciones tan hermosas que hacen bailar a la mas porfiada de tus tristezas. Canciones para los días de lluvia. Canciones para los días de sol. Canciones que te reconstruyen. Canciones que te desarman cuando te pensabas reacomodado. Canciones que son personas. Canciones que son momentos. Canciones que te rompen el silencio mas atroz. Canciones que son lugares. Canciones mágicas. Canciones amigas. Canciones que son tan intensas, que ya no las podés escuchar. Canciones eternas. Canciones que son el camino. Canciones envalentonadas que quieren cambiar el mundo, y lo logran. 



martes, mayo 20, 2014



El exceso de pasado trae torticolis. Ya duele mucho el cuello de tanto mirar para atrás. Melancolía fuerte, fuertísima. Una foto y una canción repitiendose mil veces de fondo te detonan otra vez y decretan oficialmente lo que tanto temías: los días de gloria han pasado y ya no volverán. Los mejores momentos de tu vida hoy están atrapados en un marco, colgados de una pared. Cuanta estaticidad por dios. Revelaciones que son como patadas en el alma.

Te ves ahi, en esa foto, y te cuesta reconocerte. Tan feliz, tan joven, tan libre. Rebosante, enérgico, con los todavía mil sueños sin derrotar que añorabas cumplir, y que el mundo y tu dejadez se encargaron de espantar. Que hermosa sonrisa supiste tener.

Y llorás. Asi de repente se te quiebra la cara y te sorpende un llanto feroz cargado de impotencia. Pensás en lo que te convertiste, en los colores que perdiste, en las canas que te martirizan. Y la canción sigue sonando, siempre al mismo volumen, pero cada vez más fuerte adentro tuyo. Y te arrepentís de un montón de cosas. Darías media vida por meterte en esa fotografía y no salir nunca más. Meterte ahi, y decirle a los amigos que posan con vos, tambien resplandecientes, que diseñaste un plan para detener el tiempo en ese momento y ser por siempre jóvenes. Y alegres, muy alegres.

Recién cuando el lloriqueo cesa, te calmás, y en medio de un manto de autocompasión te perdonás un poco, le das una tregua a la tristeza. Es que, si tanto extrañás esos momentos, es porque lograste esculpir días y noches geniales en este mundo de mierda. Y eso no es poco.




domingo, mayo 11, 2014



Un nuevo día de escuela, una nueva marca en mi muñeca. Como se acostumbraba en aquellas épocas, los profesores me ataban al pupitre mi mano hábil, la izquierda, para que aprendiera a escribir con la derecha, "como el ser humano normal", "como la mayoría de las personas" justificaba la maestra con su rostro agrio y mirada perturbadora que hasta el día de hoy recuerdo y que se que nunca se me van a borrar de la mente. Claramente yo y un unos pocos compañeros más eramos una excepción bastante molesta.


Y asi, a la fuerza, aprendí a redactar con la derecha. Llegué a tener un trazo preciso, impoluto, recto. Cada frase se amoldaba perfectamente al renglón, sin moverse ni un centímetro de él. La hoja era una oda a la prolijidad, pero fría. Y eso me aburría sobremanera.

Harto de lo uniforme de mi caligrafía me propuse que todas las noches en mi casa empezaría a utilizar y ejercitar mi abandonada mano izquierda, incluso sin que supieran mis padres ya que tampoco estarían de acuerdo. Me quedaba hasta altas horas de la madrugada copiando párrafos de cuentos de Julio Verne. Un tiempo después, comencé a escribir mis propios textos, una recopilación de vivencias y poemas tórcidos, ilegibles, caóticos, todos con la izquierda. Los renglones eran una mera formalidad olvidada por mi. Mi lápiz bailaba hacia arriba y hacia abajo, de un lado a otro, en diagonal. Las letras eran locas y deformes, rebeldes, siempre distintas, el papel era una fiesta.

Socialmente era conocida como "la siniestra", pero lo cierto es que mi mano izquierda se había convertido en un escape a las aburridas mañanas de colegio tomando apuntes con mi insulsa mano diestra mientras mi mano izquierda reposaba amordazada, desesperada por salir a volar oraciones.

Recuerdo que fue en la clase de historia. Me sentía tan anti-natural que me saturé y exploté. Mientras la maestra escribía en el pizarrón aproveché y corté disimuladamente con mi tijera la soga que aprisionaba a mi querida zurdita. Las horas de colegio se volvieron adrenalínicas y aventuradas. Simulaba escribir como el resto, pero en cada descuido de todos tomaba mi lapicera y sacaba a bailar a mi mano izquierda a escondidas. Era clandestino y no me importaba en absoluto. Esos pequeños momentos de alegría me duraron unos pocos días, como bien establecen las leyes de la tristeza: la alegría será fugaz, o no será. Barraza, un compañero con el que francamente me llevaba horrible me descubrió y el muy hijo de puta me delató con la maestra, que me tomó violentamente de la oreja con sus manos ásperas y me arrastró hacia el rincón del aula, Una vez allí me aplicó el exacto y cruel número de 57 varillazos en la parte trasera de mis piernas, en frente de toda la clase.

Llorando y con las piernas coloradas corrí hasta mi casa, me encerré en mi habitación y con los dientes rechinando de furia escribí los poemas más hermosos y rabiosos del mundo. Mi zurda era un torbellino, moviendose para todos lados. La tinta era combustible y mi papel un fuego resplandeciente que no se apagaba, incluso a pesar de las lágrimas que caían arriba de las palabras recién nacidas de mi injusticia. Los versos eran desalineados y estremecedores, y en un segundo sentí una pausa de calma silenciosa, un alivio que precedió a una revelacion: Caí en la cuenta de que mi caligrafía con la mano izquierda había llegado a ser muchisimo más preciosa que la que lograba con la derecha, aun con sus imperfecciones tan características. Algo la hacía deliciosamente armoniosa. Me sentí victorioso.

Han pasado más de cuarenta años desde que era aquel niño joven y descarado, los tiempos cambiaron bastante aunque algo en mi se mantiene intacto. Todas las mañanas me despierto con un dolor feroz en mis piernas, puedo sentir la varilla azotandome sin compasión ni sentido intentando corregir lo que yo jamás quise corregir. Pero cada vez que ese dolor ataca, empuño un bolígrafo con mi mano izquierda, lo tomo bien fuerte, y empiezo a escribir mis poemas torcidos. Y entonces, el ardor cesa, al menos por unas horas.





domingo, mayo 04, 2014


¿Y si nos estamos censurando?

Claro que quema. No hay infidelidad más dolorosa que la infidelidad a uno mismo. Es el error esencial, el pensamiento terminal, es (di)simular en vez de vivir.

Queres escapar por tu boca, por tu ropa, por tus gestos. Intentas la huida en cada movimiento. Pero todos esos pares de ojos no te dejan, te chocás contra tu piel y las canciones alegres se te mueren adentro. Esas lenguas parlanchinas te rompen la paz, son el encierro más penoso. Y tus oidos tienen la culpa, también.

No lo recordás. Olvidaste lo que nadie te enseñó. ¿Te acordas? Tu vida es tuya. Por favor, no te conviertas en eso, que no hay ser más desventurado que el que quiere encerrar a la libertad. Y ahi adentro tenés el circo más triste de todos, con el corazón derrotado observando todo desde el palco.

Y escondés el intento de fuga, con la minuciosidad de un preso cavando el túnel para llegar el cielo que lo espera. Pero el cielo no puede esperar. Entonces unos pocos, los más observadores y amorosos te descubren el escape en los ojos, que se te escurre casi en cuentagotas como un brillo opaco, y con una sonrisa cómplice te apuran, te muestran el camino. El otro. El del cartel en la esquina con tu nombre borroneado. El pantanoso, el de barro, que se termina secando, después de tantos días de sol. Y entonces, ya no pesa tanto caminar.




miércoles, enero 22, 2014



Un perro puede estar rengo, ronco, ciego, hambriento, descaderado, sordo, encandilado, roto, puede sacar la lengua porque está cansado e inventarse otra para lamerse; puede ser un hotel lleno de parásitos, puede llorar, aullar, desconsolarse, saberse animal y doméstico, puede no tener dios a su perruna imagen y semejanza, ni virgen maría; ni saber la hora, ni saber el año, ni saber si el frio está afuera o en sus huesos, ni saber si aquello que lo pateó es el diablo; puede entender catorce palabras de hombre, y entender que un año para él son siete años y que la muerte llega así más pronto; un perro puede estar mal, horriblemente mal, a punto de morirse, pero igual- si lo llamás con ganas- agarra y viene y te arma fiesta y te mueve la cola y se te queda al lado, por las dudas que vos estés más triste.




Hernán Casciari

lunes, julio 22, 2013



La norma de oro recomienda no hablar de religión ni de política cuando recién se conoce a alguien. Pero ellos siempre desconfiaron de las reglas.

El temor a los silencios incómodos se fue desvaneciendo con el correr de los minutos y las palabras. Hablaron de política, y de políticos, de esas mentes inmundas, de como masacraban al mundo sin escrúpulos, de lo destructivo del poder, de lo turbio de sus conciencias. Se miraron.

Hablaron de religión, de crucifixiones e hipocresías, de libros absurdos, de lo repugnante de la pedofilia, de la sangrienta riqueza del vaticano. Sonrieron.

Y así, de la crítica y el cansancio, de la bronca y la furia llegó el primer silencio. De incómodo no tuvo nada, ya que terminaron estrellando sus bocas hasta el momento desconocidas, pariendo un beso eufórico, casi catártico por no decir salvador.

Fieles a su costumbre de andar rompiendo reglas, de la paradoja dieron vida a su romance pues del odio a las mismas cosas nació su amor.



miércoles, julio 10, 2013



Caminábamos bajo una suave garúa. No podíamos esperar a que la tormenta terminara del todo. Ambos coincidíamos en lo bello del mundo recién llovido y salíamos siempre a disfrutarlo.

Es que mojadas las cosas cambian de aroma y de color. Las ventanas embellecen. Las calles descansan de la turba intratable.No son muchos los momentos de escasez de gente, y hay que aprovecharlos sin dudar. El cielo se acurruca en los charcos, volviéndose un poco menos imposible. Reina la calma, como la tranquilidad posterior al llanto feroz. Después de todo la lluvia es eso, una especie de desahogo.

Lo que nos encantaba de las tormentas, al fin y al cabo, es que nos regalaban un mundo distinto al de siempre, al menos por unas horas.





viernes, mayo 24, 2013


Hermoso es que la música te envuelva el alma a todo volumen. Mientras más se anima a girar la perilla, más rápido late el corazón. Pero cuidado con tu sistema auditivo, semejante cantidad de decibeles puede que lo deterioren.

Que mágicas son esas borracheras en las que uno no tiene el control del cuerpo y no existe ley de gravedad que lo pueda encarcelar. Delirios son génesis de aventuras inolvidables. Eso si, al hígado no le gusta tanto desliz seguido.


Miles de delicias por probar, el placer de los sentidos, los colores y aromas de los alimentos. Pero crece tu barriga y tu colesterol. Todo con su justa moderación.

Algunas drogas pueden llevarte a la estratósfera, o a algún agujero con paredes de tierra. 


Como el resfrío que precede a bailar bajo la lluvia. Como la resaca. Como la muerte, como el amor, como terminar convirtiéndote en gotero cuando naciste catarata. Hasta el placer tiene costos.


Es lo cruel del mundo mezquino, que te da para después sacarte, que te endulza, que te amaga, que termina por pulverizarte. Ante la invasión de advertencias y limitaciones  una verdad rebelde e irreverente que invita a cuestionar los principios de la vida sana, porque mientras "mejor" se vive, peor se muere, asi que cuidado con tantos cuidados.





miércoles, marzo 20, 2013

 "Ellos son el capitán, pero nosotros somos el mar"


"Democracia SA"


"La humanidad necesita humanidad"


 "Votábamos a los que nos daban asco para evitar a los que nos daban miedo"


"Cuando los locos seamos más, los locos serán ellos"


"Dios ama a los pobres... ¡Cómo sería si los odiara!"


"No llores por un mundo que lucha: lucha por un mundo que llora"


"Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto"


"No puede volver a dormir tranquilo el que alguna vez abrió los ojos"


"El que esté libre de mercado que tire la primera piedra"


“A la puta calle”, me dijo el jefe, y eso hice: aquí estoy"


"El futuro es de los intensos"


"Pienso, luego resisto"


"El político, el mejor amigo del hambre"






La indignación como lema, como efecto dominó, como semilla regada por la lucha. Ya se ven los primeros brotes de la utopía, se oye la más bella de las explosiones. Algo está cambiando...




lunes, febrero 04, 2013


Pensaban que iban ganando.

Pensaban que pisando las flores se iba a acabar el aroma; que amordazando, las ideas morirían encerradas, asfixiadas.

Pensaban que a la libertad se la podía masacrar de un disparo, ahogándola, pateándola. Que poco la conocían.

Supusieron que escondiendo la mugre bajo la alfombra saldrían victoriosos, pero tanta basura acumulada tornó el suelo incontrolable, y comenzaron a tambalearse.

Y aquellas canciones prohibidas, aquellos acordes clandestinos siguen sonando hoy; todos esos libros lanzados al fuego continúan ardiendo, pero en nuestras mentes y corazones.

Nunca fueron capaces de entender que toda lucha trasciende el cuerpo. Que hay ciertas cosas que el fuego no quema, que no todo muere. Cometieron el error de confundir debilidades con fortalezas.

Pensaban que iban ganando. Pero no.



sábado, enero 12, 2013

 Finalmente, después de algunos años, pudimos sacar a la luz con mi banda Voluntad Cero, nuestro segundo disco denominado "Autopsia". Y elijo este rincón para presentarlo, porque, al fin y al cabo, este blog y ese disco son prácticamente hermanos. De hecho, el nombre anterior del blog era "Auto-autopsia", y ese concepto fue volcado luego al disco, asi como algunas frases o ideas que se parieron en esta página, y a las que junto a mis compañeros de banda decidimos musicalizar y darles el color que la música suele brindar a todos los aspectos de la vida.
 
Este es el resultado de varios años de esfuerzo y amor. Se puede descargar en forma gratuita porque somos independientes y nuestra difusión está ligada al mano en mano. Espero que lo disfruten tanto como nosotros.



LISTA DE TEMAS:
 
1- Autopsia
2- Melodía del ayer
3- Coco el cocodrilo
4- Obsesión
5- Hoy no es mi día (Invitado: Hernán Valente de Cadena Perpetua)
6- Ding dong bang
7- Por la orilla del mar
8- Casi abril
9- Gigante Chiquito (Cover Sergio Denis)
10-Me odio
11-Quiero ser como Jesús
12-Pilas
 
Bonús track: Obsesión (acústico)