Mostrando entradas con la etiqueta Los orígenes del mundo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los orígenes del mundo. Mostrar todas las entradas

lunes, junio 08, 2015



El verde era absoluto, las tierras vírgenes y, por ende, la hermosura, pura.

Aquel extraño día llegó el primer explorador en su caballo. Quedó enamorado ante semejante paraíso y, en otra egocéntrica lucha por esquivarle al olvido de la muerte, bautizó aquellos pagos con su nombre y apellido. La voz de sus epopeyas resonó en tierras lejanas. Los pastizales se vieron atravesados por un pequeño sendero, producto de las idas y vueltas de los primeros colonos.

Y marcharon los hombres, y galoparon los caballos montados por aldeanos. Seguían muriendo algunas flores y el camino se ensanchaba. Con los años hubo algunos caminos mas, y algunos arboles menos.

Entonces arribaron las fabricas, y con ellas mas rutas para patrones y trabajadores, y mas trabajo para el hombre. Y para la naturaleza. La modernidad llegó veloz en autos y camiones, y ahora el genocidio de tréboles ya no estaba a cargo de pies y herraduras, sino de ruedas.

¿Podés oír el trinar de las aves? porque yo ya no. Caminos anchos de tierra y polvareda árida se impusieron en donde antes rebozaba vida. Cicatrices kilométricas. El ir y venir de nuestros tiempos se devoró lo profundo del verde original. Y ahora estamos llenos de caminos, pero ¿a donde van?




martes, enero 24, 2012

Algún día todavía sin bautizar, algún Dios anónimo estornudó bien fuerte. Ese estornudo cósmico bañó al cielo de hidrógeno, hidrógeno en forma de estrellas.

Las estrellas también engripadas siguieron estornudando, escupiendo helios y carbonos. Y de una cadena de resfríos nació el oxígeno que andaba solitario buscando que lo respiren.

Fue en ese momento cuando la nada se transformó en hombre, en algún planeta todavía infante.De una epidemia interestelar, entonces, nació el ser humano.

El arbol genealógico tiene a las estrellas como nuestros ancestros mas antiguos. Millones de noches después, el parentesco es innegable: de estrellas somos y asi andamos, haciéndole frente a las noches eternas, iluminando(nos) con luz propia y ajena, tratando de relucir en esta misteriosa inmensidad; desafiando a la muerte, buscando brillar aun después de estar, sin estar.

domingo, agosto 21, 2011


Andaba tan inquieta toda esa gente, revoltosa, efervescente. La situación no podía seguir así, algo había que hacer. Entonces se juntaron los dos señores de saco y después de arduas horas de estrujarse el cerebro inventaron las cárceles y los candados. Pero los rebeldes no tardaron en derrocarlos con barras de hierro, alambres, martillos y todo tipo de herramientas.


Otra vez reunión, otra vez pensar en algo que los atrape y que no se pueda romper. Y después de un par de lunas y algunos soles, inventaron el tiempo y los relojes, y desde ese día ya nada volvió a ser igual.


Los relojes volaban en mil pedazos, pero por alguna extraña razón seguían sintiendose oprimidos...