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lunes, noviembre 23, 2015



Aquella medianoche en el acantilado me preguntaste si amaba al mundo o si lo odiaba. Que me veías confundido, dubitativo, bipolar, torturado por una dicotomia permanente. Mis ropas negras, mis ganas de conquistar cada rincón, mi corazón de barro, mis esperanzas de flama eterna. La respuesta no era poca cosa asi que pedí un tiempo para responderla. Realmente yo tampoco lo sabía.

Durante esos días anduve todo lo que pude, caminé el mundo, lo observé, lo abracé, lo escupí.  Fui anotando en una bitácora las experiencias, todo lo que me rodeaba.

La música y la guerra.
Los perros y la muerte.
Las verdades, las mentiras.
Los besos electricos, los abrazos muertos.
Los voluntarios, los corruptos.
La paz y el regocijo de los viajes. La distancia implacable.
El amor, la indiferencia.
El fútbol, las torturas.
La lluvia, el viento y los hijos de puta.
Los heroes, las religiones.
La naturaleza, las cartas rotas.
Las delicias, la violencia.
El fuego, los terremotos.
Los niños, la vejez.
El sexo y los suicidas
Vos.
Yo.
Ellos.

Pasó un largo año desde que nos volvimos a ver, exactamente en el mismo lugar que aquella vez. Esbocé mi respuesta, la esperabas ansiosa. Soy cambio, soy contradiccion, soy evolución. Amo al mundo? Si. Odio al mundo? También. No puedo amarlo todo el tiempo, no puedo odiarlo todo el tiempo. Soy sensible, permeable al entorno, nada implacable. Soy parte de mi alrededor, soy ese alrededor, y a veces soy precioso, y a veces no tanto. Yo también soy el mundo. Clara, mi vinculo con el mundo es una intensa relación de amor/odio, diría que en partes iguales. Este lugar puede ser el cielo, como vos pensás, pero también el infierno más feroz. Fue quien me dio la vida, será quien me la quite.

Asentiste no muy convencida, como no creyéndome demasiado. Poco te duró lo agridulce de mi respuesta. Una sonrisa victoriosa comenzó a nacerte mientras yo miraba la luna distraído y fascinado.



miércoles, febrero 25, 2015




I- DANIEL

Que bien se desenvuelve Daniel. Cuanta seguridad en su proceder y en sus palabras, que léxico exacto utiliza según la ocasión. Triunfa en todo lo que se propone. Bueno, en casi todo. Siente que su oratoria perfecta nunca fue suficiente para conseguir lo que más ama en este mundo, su mayor debilidad: las mujeres. Quisiera degustarlas a todas, conocer los encantos ocultos de cada una. Pero no puede, se siente particularmente feo, poco apuesto, y su vida transcurre en la más amarga de las soledades. Le duele que le gusten tanto las mujeres, es el rey del "se mira y no se toca". Es el lado que nadie conoce de Daniel. Si tan solo tuviera la facha de Héctor.


II- HÉCTOR


No existe dama que se resista a los encantos de Hector. Derrocha elegancia y por su cama pasan constantemente mujeres de todo tipo y edad. Una máquina sexual. Pero cuando la mujer se viste y se va, su recreo finaliza y se enciende su infierno. Siente que su vida está a la deriva. No tiene un centavo partido al medio, ni trabajo, ni estudios, solo noches y lujuria en su haber. Pero no pierde la fe: lleva 20 años soñando con quinielas para, quizás, el día mas hermoso de su vida ganar alguna y ser millonario como Gerardo.

III- GERARDO

Millones es poco para Gerardo: cuatro autos último modelo, dos mansiones, un yate, dos empresas y el mundo conocido de punta a punta. Pero solo. El trabajo nunca le dejó tiempo para formar una familia, y con sesenta años ya se siente grande para hacer brotar otra rama de su árbol genealógico. Todos los días religiosamente desde su balcón realiza su ritual masoquista: a las seis de la tarde se sienta con un whisky y ve pasar a Marisol con sus dos hijas y su marido de regreso a casa, riendo, hablando, sonriendo, y entonces llora y pega un trago largo, tratando de embriagar su sueño roto, buscando desesperado al amor de su vida en el cementerio de sus anhelos, con la remota esperanza de que siga vivo.

IV- MARISOL

Marisol es la almacenera del barrio. Ama a su marido y a sus dos retoños. Pero le quedó una cuenta pendiente: dedicarse a la música. Un poco por imposiciones sociales, otro poco por su falta de rebeldía. Lo ciero es que nunca lo intentó. Siente que ser demasiado correcta la llevó directo a la tristeza. Y ahora, a la mínima melodía que oye flotando en el oído, se le anuda la garganta. Piensa que se le fue la juventud y que con las obligaciones domésticas no tiene tiempo para aprender a cantar. No hay noche que no vuelva a esa época de elecciones trascendentales y se arrepienta de su falta de confianza. Si tan solo hubiese tenido un cuarto de la seguridad y la decisión de su mejor amigo Daniel...



(Con tanta gente pretendiendo ser otro, desconfíen los unos de los otros...)






jueves, febrero 05, 2015

















Dejame solo pero dame un abrazo.
No me hables, necesito un consejo.
La soledad me duele,
pero las palabras me cansan.

Las canciones tristes me calman.
Las canciones alegres me deprimen.
La tristeza se alimenta de tristeza
para finalmente vencerse.
O soportarse.

Hoy la lluvia no me lava las penas.
Hoy la lluvia me inunda el alma.
Es domingo, no tengo nada para hacer
Es domingo, no tengo nada para ser.
Entonces pienso.

Esta insoportable dualidad
me desdobla el dolor.
Otro hermoso trueno estalla arriba, ¿o adentro?.
Hoy llueve con sol
Pero no sale el arco iris.



lunes, enero 12, 2015















No me hables de dios
si me vas a hablar de libertad.
Ni de religiones y dictaduras celestiales
que me indiquen hacia donde debo caminar,
Con lo que me encanta salir a caminar
hacia cualquier lugar.

No me hables de límites
si me vas a hablar de libertad.
Ni de la asfixia de las fronteras.
Ni de la rigidez de las banderas.
Con lo que me gusta el mundo
para andar encerrándome en ellas.

No me hables de relojes
de contornos, de represiones,
ni modas o  prisiones.
Recién cuando me hables
de la muerte del miedo,
de oídos sordos a palabras carcelarias,
de alegrías y pasiones.
de mares y canciones.
Entonces si.
Llená dos vasos con vino.
Y hablemos de libertad.




martes, diciembre 02, 2014

















Le quedan mal a la sociedad.
Sueños de bombas, muros e islas desiertas.
Son una escoria.
Ladrones.
Ratas.
Inadaptados.
Mugrientos.
Borrachos.
Son unos negros de mierda.
Hasta que meten un gol para tu equipo.


domingo, noviembre 16, 2014




"Estamos considerando la implementación de un plan estretégico para la región orientado al desarrollo de la calidad de vida de los ciudadanos, apuntando principalmente a los factores productivos..."

Pasame otro balde Marita. Todos agarren uno y vayan sacando el agua lo más rápido posible, que los muebles de madera se van a pudrir. ¡Ojo con el televisor! ¡Bien alto por favor!

"Hacía varias décadas que un gobierno no invertía tanto dinero en obras de infraestructura a pesar de que la nación no nos proporcione los recursos correspondientes. Este es el camino, el camino del esfuerzo y del trabajo..."

¡Achisss! ¡Tomás abrigate que tenes los pies mojados y vamos a terminar en el hospital! ¡Alcanzame el trapo y el secador ¡Fijate que la nena esté bien tapada y calentita y después anda a vaciar este balde! ¡No llore míja que nos vamos a ahogar! Ya le voy a comprar otra muñeca nueva...

"La oposición se opone por oponerse. Necesitamos medidas de fondo, coyunturales. Estamos trabajando en el problema. Tenemos que tirar todos para el mismo lado. Debatir. Equipo de trabajo. Confianza. Consenso. Proyectos. Esperanza..."

Ay diosito que pare el aguacero, que la casa se me está viniendo abajo otra vez. No quiero que llueva nunca más, porque cada vez que llueve pierdo. Y me enfermo. Y lloro.

Truenos.




viernes, julio 11, 2014




Mis caminos cambiaron nuevamente.

Bajo la sombra de ese árbol solitario vivimos los momentos más simples y brillantes de nuestras vidas. Nos conocimos el alma en conversaciones abismales: muchos de los mejores secretos que ambos guardábamos vieron la luz bajo la copa de ese fresno. Pero ya no puedo refugiarme allí, ni del sol recalcitrante de verano, ni de mis problemas cotidianos, como tantas veces supe hacerlo. Cuanto silencio escucho cuando merodeo por ahí. No es como debería ser.

¿Y la esquina? Era nuestro punto de reunión, nuestra pista de despegue diaria. Sabía cada uno de los detalles de esa esquina, la cantidad de plantas exactas que adornaban el balcón de la casa de enfrente, la época en que cada una de ellas florecía, el tallado de cada maceta, el color de las cortinas según la estación. Terminé memorizando todo mientras te esperaba pero ya no recuerdo nada. Giro la cabeza cuando paso. No quiero verla.

Pecaré de vandalismo, pero prometo quemar ese par de hamacas.Y si de vándalos hablamos cito al olvido, que brutales palizas me está dando. De hecho también enrejaría toda la plaza, minuciosa y herméticamente, para que no se escape ningún recuerdo que pueda estrellarse en mi alma. Y que me perdonen madres y chicos.

Mi proceso de desarme siguió sin parar: ya tapé dos o tres graffitis con aerosol negro. Nuestros nombres tatuados en paredes se convirtieron en mamarrachos, cicatrices de paredón que se encargaban de germinar mis depresiones amorosas. Ah, también clausure en mi mente ese bar de mil borracheras compartidas. Para mi ya no existe. Duele tanto que debería ser ilegal. Y asi lo dictaminé.

Convertimos todos y cada uno de esos sitios en lugares gananciales. Los conquistamos, plantamos bandera y los hicimos especiales: eran nuestra propiedad privada, nuestra pequeña república de amor. Pero todo terminó, y tuve que anular media ciudad, porque todo me recuerda a vos. Esos rincones serán nuestros o no serán nada. Y ya no quiero volver a verlos si no es con vos. Sobro. Me quedan grandes.





martes, julio 01, 2014

lunes, junio 09, 2014



Intento acercarme disimuladamente para demorar, aunque sea unos segundos, el descontrol, pero siempre se da cuenta. Apenas merodeo el lugar donde está su tesoro escondido, para las orejas: ya lo sabe.  En cuestión de instantes vino corriendo y ya lo tengo encima mio ladrando ansiedad.

Abro la puerta del mueble en donde guardo el collar y la correa y la euforia se desata. Otto sabe que le toca salir a pasear. Al menos por un rato, sus paisajes no van a estar atravesados por rejas, como cuando ladra mientras espía por el portón del garage.

Me salta encima para que me apure a ponerle el collar porque no puede esperar un segundo mas, pero cuando intento hacerlo lo muerde con rabia, como sabiendo que, después de todo, andar con correa es libertad a medias, y libertad a medias quizás no sea libertad. Pero se conforma con eso, o por lo menos su cola ezquizofrenica me da a pensar eso.

La puerta se abre y entra en estado de shock. La luz del sol le pega en los ojos y las pupilas se le desorbitan mientras lucha contra la correa que lo obliga caminar más despacio de lo que su adrenalina le manda. Por momentos se ahoga por el tironeo pero no le importa. Es la forma de felicidad más violenta que conozco.

Va y levanta la pata en absolutamente todos los árboles, aunque use solo algunos. Huele todo, conoce el mundo nuevo, se lo quiere devorar de un bocado, se fascina, no me da ni la hora: yo no existo, solo su libertad. Él disfruta mientras yo no puedo relajarme del todo pensando en su paradójica libertad con correa; la idea no me cierra. Pero dudo que a Otto le preocupe esa contradicción mientras ser revuelca en la verde frescura del pasto para aminorar el calor.

Levanto la mirada y veo a un auto pasar con un perro en su interior sacando la cabeza por la ventanilla, con los ojos entrecerrados por el viento pegandole en la cara. Sonrio. Otto ni se percata porque está haciendo amistad con un perro callejero del barrio que lo mira como envidiándole la limpieza y la panza llena sin huesos sobresaliendo. Otto tambien lo observa, como envidiandole su cuello libre de toda atadura y su trote livianito.

Después de un rato el paseo llega a su final. Otto entra de nuevo a mi casa, su casa. Toma agua sin parar. De a poco se le apaga el incendio en el alma. Está un poco más sucio, pero también más feliz. Cuando se calma y vuelve en si, se echa a descansar otra vez en el garage,observando el exterior desde atrás del portón, como ya esperando el próximo recreo y lo imagino pensando en que es mucho más hermoso ser parte del paisaje que mirarlo desde afuera.







sábado, abril 12, 2014



Pueblo chico infierno (cada vez mas) grande.

Sábado a la noche. El restaurant "Orden y progreso" se encuentra rebozante de gente, entre ellos los personajes más reconocidos públicamente de esta pequeña ciudad con aires de superioridad. Y al fin y al cabo, las ciudades son sus ciudadanos.

Todos se revocan la cara con su mejor sonrisa para saludarse entre si. Se preguntan por sus familiares, por su salud, se desean un buen provecho. Amabilidad de cartón. Una vez que están ubicados cada uno en sus mesas, la carnicería comienza. "Se hace la buenita pero al marido le sacó la casa y lo dejó en la calle". "Se dice que lo echaron de la empresa por acosar a una de sus compañeras de trabajo". "Parece que le pega a la mujer" "Están en mesas separadas, cada uno con su familia, pero son amantes". Uno se pregunta si salen a comer y disfrutar del momento o a hablar mal del que está en la mesa de al lado.

La noche llega a su fin. Uno a uno los comensales se retiran con su gesto de amistad eterna. Se despiden abriendo la sonrisa de nuevo. Aqui no ha pasado nada.

Al otro día los protagonistas vuelven a encontrarse, esta vez en la misa del domingo. El cura da el sermón, los fieles se dan un beso y se desean la paz. El mundo es perfecto durante esos 60 minutos. Reflexión, arrepentimiento, y amor como dios manda. (como le encanta mandar a dios). Todos somos hermanos y la unión es lo importante.

La hostia ya se deshizo en mi paladar, estoy lista para contarte la última de Ramírez...




viernes, diciembre 20, 2013














Peronistas que quieren que crezca el peronismo.
Radicales que quieren que crezca el radicalismo.
Peronistas que no quieren que al radical le vaya bien.
Radicales que no quieren que al peronista le vaya bien.

Desde la sombra de los anhelos se oye, apenas, un quejido.
En coma, el pais sin color, la nación enana
que desespera y grita susurros,
mientras en las alturas seguimos así.
Partidos.





martes, septiembre 24, 2013



Para administrar la música parece que no hay que quererla. Avaricia por doquier, raíces secas y otro dolor de bolsillo evidente. Quieren todavía mas: mi canción es el camino a mi mansión. 

Entonces llegan la falacia y la hipocresía tomadas de la mano y cantando afinado. Será que una historia falsa vende más que una verdadera. El carilindo grita lo que te pasa a vos, y no lo que le pasa a él, mientras sacude toda su desprolijidad perfecta en el escenario. Y así nos seguimos mintiendo.

La derrota continua: cada vez más canciones compuestas con la mente y menos con el corazón, pues el estribillo debe pegar, instalarse en tu cabeza antes que darte piel de gallina; atorarse en tu memoria pero no en tu alma. La imagen photoshopeada del músico pasó a ser más importante que su propia obra, y así nos vamos volviendo cada vez más artificiales.

Los puños al cielo llenos de fuerza, lucha y coraje, se transformaron en cámaras de alta definición. Algo le bajó el volumen a las voces, que hasta suenan algo robotizadas. Al rock lo convirtieron en lo que nunca quiso ser. Todo ahora es moderado. Romper el molde es amoldarse a la rebeldía estándar, y entonces crece la demanda.

Es la decadencia de una sociedad anónima, cuya porción mayoritaria de sus acciones fueron adquiridas por la codicia. Canciones de cartón suenan de fondo mientras el mundo lastimado se sigue desangrando, todo vendado, todo vendido.




viernes, septiembre 13, 2013



Hoy es mi día; en unas horas me espera una noche diabólica. Sin dudas, mi remera negra marca "Ramones" es la mejor elección para este acontecimiento. Complemento mi ropa infalible con el pelo prolijamente despeinado, porque el rock es caos, yeah!. El maquillaje es fundamental, es el elemento perfecto si quiero ser la nena mas mala de la ciudad. Mientras me produzco pongo mi disco de Tan Cónica de fondo para entrar en clima y bailo alocadamente frente al espejo. Mi desodorante es mi micrófono y atentos a lo que canto porque hoy soy una rebelde y esto es rock!

La fiesta rockera que se hace todos los meses en mi ciudad es mi destino. Toca una banda que no conozco, pero que seguro me va a gustar porque por mis venas corren litros de ruock y hasta, con suerte, el cantante sea lindo y pueda entretenerme con eso. Etiqueto en facebook a mis amigas y anuncio lo que está por venir a modo de advertencia: "Cuidado conmigo, esta noche soy peligrosa, sepan que voy a estar ahi". Este look de renegada me encanta aunque confieso que no saldría asi a la calle ni loca, pero para la ocasión es genial. Si todos van a estar vestidos así, entonces nadie me va a criticar. Ya estoy lista para salir a rockear.

Definitivamente mi estilo de vida es el rock and roll, al menos por esta noche.




jueves, septiembre 05, 2013


Buenas noticias para Mauricio. Esta mismisima noche se inaugura un resto-bar rockero en la ciudad: "Vení a Rockandfever y sentite parte del rock" obliga el anuncio, mientras una guitarra chilla un solo de fondo. Para un tipo como él, amante de la música era una invitación ineludible. Hacía tiempo que buscaba un lugar en el cual pasar un buen rato acompañado de música acorde y unos tragos.

Zapatillas de lona, remera ex-negra de su banda preferida "La Tuerta", deformada y gastada en combate por mil y un pogos. No podía no invitar a su novia , también rockera y compañera de melodías, quien sale de su casa envuelta en tachas y parches de bandas por toda su esbelta superficie femenina. Ambos toman el colectivo, ansiosos.

El establecimiento es enorme, brillante y está repleto de gente: - Todo muy nuevo para rockear- acota ella. Pese a la muchedumbre logran divisar una de las pocas mesas desocupadas. Se adentran en el local, al mismo tiempo que los recibe Tuist and shout de los Beatles y una jauría de miradas extrañas, incrédulas, casi casi inquisidoras. Sorprendidos pero también acostumbrados a ese tipo de actitudes sociales, hacen caso omiso y logran adueñarse de la mesa olvidada por la masa. El mozo se acerca y antes de ofrecerles la carta tambien les propicia una mirada genocida y eterna que los recorrió de arriba a abajo. Ambos piden milanesas con papas fritas y relojean el sitio, lo exploran.

Las paredes están minadas de cuadros y posters de los Beatles y los Rolling Stones. La variedad de grupos expuestos es bastante escasa. De fondo vuelve a sonar Twist and shout, a un volumen tristemente moderado. Unas diez u once guitarras cuelgan a lo ancho y largo del bar, decorándolo. A Mauricio le causa una sensación extraña verlas ahi, calladas, quietas, y piensa en el gran  esfuerzo que tuvo que hacer para comprarse la suya, cuatro veces más barata que esos ejemplares de adornos -Que triste destino para un instrumento- pensó.

El entorno insiste en seguir hachándolos con los ojos: murmuran entre ellos, gesticulan reacios sacudiendo las alhajas mientras cenan, pudorosos. La pareja ignora a los comensales jugando a encontrar a algún conocido típico de los recitales a los que concurren, o, aunque sea, algún pelo desprolijo, un pantalón roto, algún trozo de barrio, pero quedan en cero.  

Las milanesas llegan, y piensan disfrutarlas bien porque salieron bastante caras. Mauricio mastica mientras recorre con sus pupilas el lugar una y otra vez, porfiado, pues se siente estafado por el slogan y trata desesperado de encontrar al rock en algún rincón. Se rinde. Es imposible que lo vea, lo tienen escondido y encerrado adentro de una caja registradora muy bien vigilada, masacrado y descuartizado en trozos rectangulares de papel numerados.

Minutos después emprenden la retirada decepcionados y aun observados. En el preciso instante que cruzan la puerta John Lennon grita endiablado "¡Well, shake it up, baby, now!" por quinta vez en la noche.




viernes, mayo 24, 2013


Hermoso es que la música te envuelva el alma a todo volumen. Mientras más se anima a girar la perilla, más rápido late el corazón. Pero cuidado con tu sistema auditivo, semejante cantidad de decibeles puede que lo deterioren.

Que mágicas son esas borracheras en las que uno no tiene el control del cuerpo y no existe ley de gravedad que lo pueda encarcelar. Delirios son génesis de aventuras inolvidables. Eso si, al hígado no le gusta tanto desliz seguido.


Miles de delicias por probar, el placer de los sentidos, los colores y aromas de los alimentos. Pero crece tu barriga y tu colesterol. Todo con su justa moderación.

Algunas drogas pueden llevarte a la estratósfera, o a algún agujero con paredes de tierra. 


Como el resfrío que precede a bailar bajo la lluvia. Como la resaca. Como la muerte, como el amor, como terminar convirtiéndote en gotero cuando naciste catarata. Hasta el placer tiene costos.


Es lo cruel del mundo mezquino, que te da para después sacarte, que te endulza, que te amaga, que termina por pulverizarte. Ante la invasión de advertencias y limitaciones  una verdad rebelde e irreverente que invita a cuestionar los principios de la vida sana, porque mientras "mejor" se vive, peor se muere, asi que cuidado con tantos cuidados.





viernes, octubre 12, 2012



¿Tenes un teléfono celular o el teléfono celular te tiene a vos?
¿ Apagás el televisor o el televisor te apaga a vos?
¿Manejás dinero o el dinero te maneja?
¿Ganás plata o la plata te gana?
¿Quién controla a quién? ¿Vos al auto o el auto a vos?
¿Tenés un trabajo o el trabajo te tiene a vos?


¿Sos tuyo?


domingo, octubre 07, 2012



Abrir la puerta para salir de casa y entrar en otro submundo lleno de amores, peligros y derrotas.

Comprobaste lo asesina que puede ser una esquina, le conociste el alma al frio y cometiste el desgraciado error de creerte superior: cuando sentías que tenías toda la calle del mundo, era la calle la que, en realidad te poseía a vos. Es aquella vieja historia de que las calles pueden llevarte a cualquier lugar, o a ninguno. ¿Acaso pensaste que el poxirrán también servía para arreglar problemas?

Ella te ofreció el aire y el cielo en su máximo esplendor, utilizó la libertad como carnada, y el anzuelo tiene restos de sangre. Te sedujo con sus perfumes callejeros, pero a tu mínima rebeldía te demostró sus penitencias, y en un abrir y cerrar de ojos el libertinaje absoluto se conviertió en cuatro paredes eternas. Te quedaste sin cielo, sin sol, sin aromas, y tu vida terminó pareciendose a ese callejon oscuro por el que frecuentabas y al que llamabas casa. La calle y sus jerarquías.

Es la mujer embustera que te enamora, te da y te quita el doble si quiere. Te da alas, pero no te enseña a volar, y el asfalto es duro y mugriento. Calle madre, calle maestra, calle puta, calle asesina. De esa mezcla de sangre y lágrimas aprendiste la lección de oro: a la calle no se la domina, se la respeta.


martes, agosto 21, 2012



Esto ya no es como en mi memoria. Puedo ver el reflejo de mi cara desfigurada en el charco de sangre y siento que todo a mi alrededor está hecho del material de las pesadillas. Las sillas, las puertas, mi cuerpo, todo. Y se me llena el corazón de preguntas...

¿Cuando fue que mi primavera eterna con él se convirtió en el invierno más oscuro que conocí? Me prometió un jardín de rosas, pero se llevó las flores y me dejó las espinas y el barro. Temo. Cualquier palabra que yo diga puede desatar el incendio. Esa misma boca con la que me sedujo dulcemente y me besó por primera vez, hoy es una catapulta que lanza los peores improperios que una mujer puede escuchar. Caricias mutaron en golpes, piropos en amenazas y mi vida en muerte. El hogar que construimos con tanto cariño y esfuerzo hoy es mi pandemonium.

Hace dos horas que se fue al bar y hace dos horas que estoy en este rincon, abrazandome las rodillas, dolorida, humillada. No puedo moverme y no quiero hacerlo. A mi lado, el retrato de nuestro casamiento hecho pedazos, porque cai sobre él después del forcejeo. Hoy se rompieron hasta mis recuerdos. Lloro.

Jamás pensé que llegaría el momento en el que le temería a su perfume. El aroma que me cautivó hace veinte añós hoy es el aviso de lo peor. Lo huelo y comienzo a temblar. Sentirlo es saber que llega él y su maltrato. Mi romance es mi tragedia, y no creo haber hecho nada para merecerlo. Lo amo con todo mi corazón, y confío en que va a cambiar y va a volver a ser el de antes, el de nuestra inolvidable adolescencia.

El amor siempre dolió, pero nunca tanto como hoy...



lunes, julio 16, 2012


El gorrión tiene hambre.
Divisa un trozo de comida en el suelo.
Desde el árbol, teme, hasta que por fin aletea
 y desciende a buscarlo.

Pero al mínimo ruido, el gorrión vuelve a subir velozmente.
Intenta de nuevo, pero los pasos cercanos lo espantan.
El gorrión vuelve a retroceder.
Insiste varias veces, nunca llega a tragar un mísero pedazo.

La historia de su vida es un resorte.
El arte de ir y venir en vano.
Sus ojos son esclavos de su alrededor.
No ve lo delicioso del botín, sino a la muerte rodeandolo.
Es el instinto gritando miedo.

Las horas pasan, el hambre crece, el ave se cansa.
Desde el árbol el gorrión ve como un perro le arrebata el alimento.
El gorrión se queda sin victorias, aun teniendo alas.
El gorrión muere de hambre.
O de miedo.


miércoles, julio 04, 2012


"Ex: Prefijo autónomo de valor adjetivo que se antepone a sustantivos o adjetivos con referente de persona para significar que dicha persona ha dejado de ser lo que el sustantivo o el adjetivo denotan"




...pero ella seguía anhelando sus labios, tanto o más que cuando los poseía, como esa tormentosa ansiedad minutos antes de que él la besara por primera vez.

Nada de ex, porque él seguía invadiendo sus sueños, era el okupa de su almohada, el torturador impiadoso de Morfeo.


Nunca lo dejó de extrañar, al contrario, esa abstinencia de su ser crecía cada noche como una ola que solo rompe en el infinito. Las lágrimas en sus mejillas, artesanalmente formadas en sus ojos cada vez que pensaba en aquellos días, eran demasiado reales, y de pretérito no tenían absolutamente nada.


Ver su rostro en cada esquina, reflejado en el agua de cada charco, en cada lugar impregnado de su amor no era cosa de calendarios viejos ni de fotos en blanco y negro, sino que lo sufría en cada caminata vespertina, buscándolo en donde siempre estaba y ya no.

Ex suena a culminación, pero en alguna que otra prenda de vestir que había olvidado en su casa, él seguía viviendo, oliendo, vistiendo.


"¿¡Que puede saber este maldito libro sobre lo que me pasa!? Exclamó en grito vestido de llanto, mientras revoleaba por los aires el diccionario en el que había tratado de buscar, impotente, una explicación de su tragedia. Lo de "ex" pareja era solamente una mera broma de mal gusto del lenguaje.