domingo, octubre 07, 2012



Abrir la puerta para salir de casa y entrar en otro submundo lleno de amores, peligros y derrotas.

Comprobaste lo asesina que puede ser una esquina, le conociste el alma al frio y cometiste el desgraciado error de creerte superior: cuando sentías que tenías toda la calle del mundo, era la calle la que, en realidad te poseía a vos. Es aquella vieja historia de que las calles pueden llevarte a cualquier lugar, o a ninguno. ¿Acaso pensaste que el poxirrán también servía para arreglar problemas?

Ella te ofreció el aire y el cielo en su máximo esplendor, utilizó la libertad como carnada, y el anzuelo tiene restos de sangre. Te sedujo con sus perfumes callejeros, pero a tu mínima rebeldía te demostró sus penitencias, y en un abrir y cerrar de ojos el libertinaje absoluto se conviertió en cuatro paredes eternas. Te quedaste sin cielo, sin sol, sin aromas, y tu vida terminó pareciendose a ese callejon oscuro por el que frecuentabas y al que llamabas casa. La calle y sus jerarquías.

Es la mujer embustera que te enamora, te da y te quita el doble si quiere. Te da alas, pero no te enseña a volar, y el asfalto es duro y mugriento. Calle madre, calle maestra, calle puta, calle asesina. De esa mezcla de sangre y lágrimas aprendiste la lección de oro: a la calle no se la domina, se la respeta.


Reacciones:

2 visiones:

reptilio dijo...

y justo ando oyendo "no volvere a caer" de crew cuervos... no se vale


y yo que ya queria -salir- de nuevo

(conozco aquel no volvere a caer, pero caí y en la caida te conocí)

Jugador del fuego dijo...

y en un abrir y cerrar de ojos el libertinaje absoluto se conviertió en cuatro paredes eternas.

shIt happens, decía Forrest Gump!