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martes, marzo 29, 2016




Me gusta contemplar los árboles, perderme en lo alto de las ramas anárquicas que anhelan el cielo y quieren llegar al sol. Las que cobijan nidos son mis preferidas, están llenas de futuros y melodías. Pero cada vez que miro los árboles termino pensando en la semilla, en los brotes, en el tiempo, la paciencia. Me descubro con los ojos cerrados.

No me canso de mirar el cielo. Y aunque cada mediodía me maraville con el firmamento  único e irrepetible, me pierdo en el pájaro que cruza mi campo de visión volando veloz el celeste profundo. Concentro mis pensamientos en él, surcándolo, tragandoselo, y puedo sentir como me crecen alas por unos segundos atacándome la sensación de que en ese momento placentero es el cielo el que quiere venir a mi y no al revés. Ya está unos centímetros más cerca, lo se.

Entonces no puedo evitar pensar en la chispa atrevida que da paso a la fogata, en la primera gota de lluvia que inaugura la tormenta que le dará otro color a la ciudad. En el primer beso de dos futuros amantes.

Creo, al fin y al cabo, en las revoluciones individuales en pos de las colectivas. En el regocijo vibrante de ese primer pensamiento inquieto que fecunda la mente y el alma. Creo en lo revolucionario de la música y los libros, en su poder transformador, en esa alarma que es el arte para despertarnos de la somnoliente pasividad que nos invade. Será por eso que escribo canciones e historias. Será por eso que me dejo atravesar por ellas. Y esa es mi lucha, mi calma, mi razón.





jueves, febrero 18, 2016

 
Desfachatado e irreverente. Asi era Ariel cuando lo conocí aquella noche de copas. 

Poco pude contarle sobre como en tan solo unos meses mi vida había cobrado forma de espiral, dando vueltas y vueltas en descenso, cada vez más pequeñas para terminar invariablemente en lo penetrante de la nada misma. "No digas más, te miré y lo supe desde el primer momento" interrumpió, haciendome saber la importancia de los ojos: "Todo vive en las miradas"

Sin movernos de nuestra banqueta pero con los vasos un poco más vacíos me llevó a dar un paseo por lo inverso de su mundo. Me trasladó a un lugar donde el cielo se encontraba abajo, podías sentirlo, eras parte de él. Al final no era tan inalcanzable como me habían dicho. Conocí la tierra de los corazones victoriosos, las mentes derrotadas y las almas relucientes. Los paisajes adoptan otra forma si se los mira al revés, siempre existe otra alternativa. Las instrucciones no lo moldean a uno, sino que uno crea reglas a su manera, y entonces la vida se vuelve mucho más rica y variada, se reproducen los caminos y hay muchos más lugares a donde llegar.

Algo fundamental: en el mundo al revés se camina a contramano, y a la gente se le ven los ojos, no la espalda. Eso si, se avanza con el viento en contra, por lo que el trayecto se hace más pesado, pero puede uno sentir el viento pegándole en la cara y confirmar que se está más vivo que nunca.

Sin darme cuenta salté de mundo y allí me quedé con Ariel, explorandolo, viviéndolo. Pude ver como mi nuevo amigo experto en invertir ( y no precisamente dinero) había dado vuelta también mi espiral: ya no estaba en declive muriendo en el embudo de los días, había renacido desde la nada, ascendiendo en giros cada vez más inmensos,casi volando, casi bailando.



lunes, junio 15, 2015



Todo empezó escuchando Punk Rock. La música fue la puerta, otra vez. Una palabra se repetía insistentemente en esas melodías supersónicas. Al compás de gritos descarnados una letra "A" intentaba escapar de un círculo sofocante, despedazando los límites que no la dejaban crecer. Un nuevo mundo asomaba a mis días.

Empecé con Bakunin que me ayudó a hacer añicos dos conceptos en los que nunca había creído demasiado: dios y el estado. Así, en minúscula; siempre preferí escribir con mayúscula solo lo significativo para mi. Vagaba por las calles con aquella remera negra con las mangas poco prolijamente cortadas por mi y la A roja bien pegada al corazón.

Los fanzines estaban siempre desparramados por mi habitación: las voces de cientos de anónimos gritaban sus ideas incendiarias en papel fotocopiado queriendo construir un mundo mejor. Y me convencieron. Fui un adolescente convencido de que a través de la anarquia se podía levantar otra sociedad más justa, noble y sincera, sobre los restos de una civilización completamente podrida. Pero entre el dicho y el hecho, la teoría y la practica, estaba incrustado el ser humano, con su inercia destructiva y su voraz apetito por el poder. No había anarquía ni igualdad posible con tantos hijos de puta deseando someter. Siempre alguien queriendo dominar, la historia en bajada de la humanidad.

El tiempo, las vivencias y la realidad brutal hirieron de muerte a mi idealismo. Me encontré con mis utopías sangrando, desorientado, preguntándome a donde me llevarían todos esos libros de anarquía leídos en mis ratos libres, de que me habían servido todas esas horas devorándolos a sol y a sombra. Muchos años pasé perdido y sin respuesta.

Sumergido en el barro de mi más profunda crisis existencial y después de meses de lágrimas y pensamientos histéricos pude resolver el misterio. Estuvo adentro mío todo el tiempo. Sentía que había estado dormido tantos inviernos, pero aquella tarde desperté. Los libros me despertaron de un cachetazo. Aquel camino de frases románticas sobre paz y autogestión, aquellas ilusiones adolescentes y desilusiones juveniles fueron el recorrido obligado y necesario para entender en todo su esplendor el concepto de libertad. La libertad era la base para toda hermosura posible y la anarquía había sido el largo y pedregoso camino hacia su descubrimiento, hacia el auto-descubrimiento. 

Comprendí entonces que la anarquía le quedaba un poco grande a la maldad de nuestros tiempos, pero cabía justo en mi corazón, y que las reglas por crear y romper vivían adentro mio. No había mas autoridad que yo mismo. Supe entonces que la anarquía quizás nunca sanaría a este mundo porfiado, pero me había transformado a mi, mejorándome, haciéndome crecer y evolucionar. Y eso, de alguna manera, también era cambiar al mundo, aunque sea de a poquito.







lunes, mayo 11, 2015


No nací sordomudo, no sufro de afonía, sin embargo no puedo hablarte. Tengo tantas cosas para contarte que no se por donde empezar, aunque siendo sincero, tampoco se como empezar.

Solo basta verte para que irrumpa violentamente desde el suelo la muralla mas horrible de todas y se interponga entre nosotros dos. ¿Sabías? siempre consideré a la timidez como un muro negro, altísimo, irrompible, invencible. Y yo nunca supe trepar.

Mis noches se redujeron a practicar cada palabra del discurso que te daría, para que pudieras entender todo lo que me pasa, pero es en vano, nunca puedo decirlo, se me mueren adentro las verdades mas sinceras, las intenciones mas desesperadas. A veces juro que no se si son lágrimas, o mis palabras intentando escapar de su cárcel como sea. Es desgarrador ser uno mismo la prisión.

Y agonizo en impotencia e inoperancia. Soy el hombre menguante. No te das una idea de como lo intento, solo yo conozco mi esfuerzo. Pero no me sale. Suelo probar bebiendo coraje liquido e inundo mi alma en alcohol para ayudar a subir todo lo que tengo que decir. Pero mis verdades no saben flotar, se ahogan.

Siempre la misma historia. Siempre el mismo final agrio. Otra noche de derroche y frustración en la que enfermo de rabia. Quisiera asesinar a mi timidez. Masacrarla, estrangularla, acuchillarla, y en un acto de justicia infinita ser el autor material de la tragedia que termine de una vez con la mía.  Pero no me animo.




lunes, agosto 18, 2014



Cuando yo era solo un chico en la secundaria, un triste y solitario adolescente atrapado en la pesadilla de los suburbios escape de drogadictos y princesas de cabellos emplumados, tenía una cara llena de acné, pantalones cortos y ningún status social. El fenómeno número uno con una bala...Los pocos amigos que tuve tenían mas suerte y se mantenían a mi lado porque ellos estaban apenas arriba de mi en cuanto al grado de popularidad.

En un pequeño lugar del mundo llamado Weymouth, Massachusetts, no recuerdo cuando o como pasó, en la radio del carro, la video Jukebox, o quizás en el soundtrack del film "Over the edge". Lo cierto es que ese año escuché a la banda que me metería en su orgulloso círculo de pinheads para siempre. Aislamiento, desesperación, separación, retardación: estos eran los ingredientes de la dieta diaria de Los Ramones. Sus canciones eran crudamente hechas para todos los que alguna vez se hayan sentido como un don nadie. Los Ramones sabían, los Ramones entendían. Los ramones eran. Ellos no solo cantaban sobre ser adolescentes jodidos. Ellos eran adolescentes jodidos, sin importar su edad. Conocidos como "la banda más fea del mundo" fueron un verdadero rayo de esperanza para los absolutamente sin esperanza. Ellos no eran las bonitas y ricas estrellas de rock contandote sobre cuan duro era ser famoso y cantando acerca de todas las mujeres con las que se acostaron.

Cuando los Ramones se juntaron en los 70's, los 70's caian en la ganancia impreviste del terreno de las compañias. Pero había cuatro jinetes en el amanecer del apocalipsis del punk rock. Ellos encarnaban al perdido, frustrado y enojado espiritu de la juventud. Y eran los mas bellos de todos.

Los Ramones fueron la primera banda punk verdadera. Cuando los cuatro de Forest Hills empezaron a tocar juntos en Agosto de 1974, los Sex pistols todavia estaban copiándose en tests de matemática en la secundaria. Ellos tomaron los riffs tradicionales de los 50's de Chuck Berry y Eddie Cochran y los hicieron tres veces más rápido, rechazando las enfermizas dulces letras de su era y convirtiéndolas en tributos a films de horror, oler pegamento y al amor condenado.

Los Ramones eran fenómenos. Su uniforme consistía en jeans rotos, camisetas y chaquetas de cuero mientras otras bandas en el planeta tocaban algo como la complicada "Dust in the wind" o una canción de ocho minutos de duración.

Los Ramones rompieron la barrera de velocidad del tempo: las canciones alcanzando de 1:15 a 2:30 minutos como máximo. No tenían que impresionar a nadie con su tocada musical. Cada canción era una maravilla de tres acordes. No muchas bandas les dieron crédito, pero miles desde Joan Jett a los Guns n roses tocaron canciones increíblemente similares a las de los cuatro hermanos. Ellos ni siquiera tuvieron un solo de guitarra hasta su cuarto disco "Road to ruin". Un típico setlist en vivo de los Ramones de hora y media de duración incluía más de 26 canciones, cada una de ellas tocada más rápido que las versiones grabadas en el estudio. Cuanto más rápido, mejor: vivir tonto, tocar rápido.

Los Ramones hicieron posible el sobrevivir a los suburbios y la ciudad para muchos chicos, corriendo estrepitosamente a lo largo de los salones de la secundaria cantando "I'm a teenage lobotomy". Esto sería mi grito de batalla contra los tontos wannabes, vestidos de ropa de diseñador y zapatillas de marca que esperaban en una larga cola para ser los consumidores de la tierra a feliz del mañana, lamiendo sus labios con el pensamiento de obtener esos deliciosos trabajos corporativos donde tendrían que salir con una "sonrisa" frente a sus caras y decir "gracias", "gracias", "gracias" como el pasaporte de diversión en sus bocas y para empobrecer su no filtrado vómito dentro de sus ya podridos sistemas. Si no les podía dar una paliza, al menos los iba a espantar..

Los Ramones me fortalecieron con una pared de seguridad punk donde podía deambular con la lengua firmemente fuera, orgulloso del título de "fenómeno: con el que mis semejantes tan consideradamente me habían bautizado. Ellos crearon una manto de seguridad de psicosis para sus miles de pupilos.

Los Ramones son los beethovens de mi generación, la "Blank generation". Nadie tiene que guardar un lugar en el cielo del punk rock para los Ramones, los Ramones son dioses punk.

Oh y, por cierto, empecé una banda yo mismo.





Rusty Nails




lunes, junio 02, 2014



Canciones que abrazan. Canciones que te recuerdan lo equivocado que estás. Canciones que son decisiones. Canciones sanadoras. Canciones que acompañan. Canciones que acarician. Canciones tan hermosas que hacen bailar a la mas porfiada de tus tristezas. Canciones para los días de lluvia. Canciones para los días de sol. Canciones que te reconstruyen. Canciones que te desarman cuando te pensabas reacomodado. Canciones que son personas. Canciones que son momentos. Canciones que te rompen el silencio mas atroz. Canciones que son lugares. Canciones mágicas. Canciones amigas. Canciones que son tan intensas, que ya no las podés escuchar. Canciones eternas. Canciones que son el camino. Canciones envalentonadas que quieren cambiar el mundo, y lo logran. 



domingo, mayo 11, 2014



Un nuevo día de escuela, una nueva marca en mi muñeca. Como se acostumbraba en aquellas épocas, los profesores me ataban al pupitre mi mano hábil, la izquierda, para que aprendiera a escribir con la derecha, "como el ser humano normal", "como la mayoría de las personas" justificaba la maestra con su rostro agrio y mirada perturbadora que hasta el día de hoy recuerdo y que se que nunca se me van a borrar de la mente. Claramente yo y un unos pocos compañeros más eramos una excepción bastante molesta.


Y asi, a la fuerza, aprendí a redactar con la derecha. Llegué a tener un trazo preciso, impoluto, recto. Cada frase se amoldaba perfectamente al renglón, sin moverse ni un centímetro de él. La hoja era una oda a la prolijidad, pero fría. Y eso me aburría sobremanera.

Harto de lo uniforme de mi caligrafía me propuse que todas las noches en mi casa empezaría a utilizar y ejercitar mi abandonada mano izquierda, incluso sin que supieran mis padres ya que tampoco estarían de acuerdo. Me quedaba hasta altas horas de la madrugada copiando párrafos de cuentos de Julio Verne. Un tiempo después, comencé a escribir mis propios textos, una recopilación de vivencias y poemas tórcidos, ilegibles, caóticos, todos con la izquierda. Los renglones eran una mera formalidad olvidada por mi. Mi lápiz bailaba hacia arriba y hacia abajo, de un lado a otro, en diagonal. Las letras eran locas y deformes, rebeldes, siempre distintas, el papel era una fiesta.

Socialmente era conocida como "la siniestra", pero lo cierto es que mi mano izquierda se había convertido en un escape a las aburridas mañanas de colegio tomando apuntes con mi insulsa mano diestra mientras mi mano izquierda reposaba amordazada, desesperada por salir a volar oraciones.

Recuerdo que fue en la clase de historia. Me sentía tan anti-natural que me saturé y exploté. Mientras la maestra escribía en el pizarrón aproveché y corté disimuladamente con mi tijera la soga que aprisionaba a mi querida zurdita. Las horas de colegio se volvieron adrenalínicas y aventuradas. Simulaba escribir como el resto, pero en cada descuido de todos tomaba mi lapicera y sacaba a bailar a mi mano izquierda a escondidas. Era clandestino y no me importaba en absoluto. Esos pequeños momentos de alegría me duraron unos pocos días, como bien establecen las leyes de la tristeza: la alegría será fugaz, o no será. Barraza, un compañero con el que francamente me llevaba horrible me descubrió y el muy hijo de puta me delató con la maestra, que me tomó violentamente de la oreja con sus manos ásperas y me arrastró hacia el rincón del aula, Una vez allí me aplicó el exacto y cruel número de 57 varillazos en la parte trasera de mis piernas, en frente de toda la clase.

Llorando y con las piernas coloradas corrí hasta mi casa, me encerré en mi habitación y con los dientes rechinando de furia escribí los poemas más hermosos y rabiosos del mundo. Mi zurda era un torbellino, moviendose para todos lados. La tinta era combustible y mi papel un fuego resplandeciente que no se apagaba, incluso a pesar de las lágrimas que caían arriba de las palabras recién nacidas de mi injusticia. Los versos eran desalineados y estremecedores, y en un segundo sentí una pausa de calma silenciosa, un alivio que precedió a una revelacion: Caí en la cuenta de que mi caligrafía con la mano izquierda había llegado a ser muchisimo más preciosa que la que lograba con la derecha, aun con sus imperfecciones tan características. Algo la hacía deliciosamente armoniosa. Me sentí victorioso.

Han pasado más de cuarenta años desde que era aquel niño joven y descarado, los tiempos cambiaron bastante aunque algo en mi se mantiene intacto. Todas las mañanas me despierto con un dolor feroz en mis piernas, puedo sentir la varilla azotandome sin compasión ni sentido intentando corregir lo que yo jamás quise corregir. Pero cada vez que ese dolor ataca, empuño un bolígrafo con mi mano izquierda, lo tomo bien fuerte, y empiezo a escribir mis poemas torcidos. Y entonces, el ardor cesa, al menos por unas horas.





miércoles, marzo 20, 2013

 "Ellos son el capitán, pero nosotros somos el mar"


"Democracia SA"


"La humanidad necesita humanidad"


 "Votábamos a los que nos daban asco para evitar a los que nos daban miedo"


"Cuando los locos seamos más, los locos serán ellos"


"Dios ama a los pobres... ¡Cómo sería si los odiara!"


"No llores por un mundo que lucha: lucha por un mundo que llora"


"Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto"


"No puede volver a dormir tranquilo el que alguna vez abrió los ojos"


"El que esté libre de mercado que tire la primera piedra"


“A la puta calle”, me dijo el jefe, y eso hice: aquí estoy"


"El futuro es de los intensos"


"Pienso, luego resisto"


"El político, el mejor amigo del hambre"






La indignación como lema, como efecto dominó, como semilla regada por la lucha. Ya se ven los primeros brotes de la utopía, se oye la más bella de las explosiones. Algo está cambiando...




viernes, marzo 15, 2013





Un día escuché una canción.

El efecto fue inmediato, a medida que entraba en mis oidos, iba descubriendo un mundo distinto, escondido, del que nadie me había hablado. Alguien que yo no conocía me cantaba sobre la libertad, entre gritos hermosos y acordes frenéticos. Una adrenalina única y extraña, que solamente sentí aquella vez, me poseyó y me convertí en una preciosa turbulencia.

A partir de esa melodía cambié mi manera de pensar y de vestir. Ya no se trataba solo de romper las reglas, sino de destrozarlas.

Esa forma de pensar me llevó a conocer nuevas personas, afines al sentimiento de oprimir a la opresión, hasta hacerla estallar.

Con esas personas tuve nuevas aventuras. Miles de maravillosas nuevas aventuras.

En el medio de tantas aventuras conocí el amor y el desamor, la victoria y la derrota, la algarabía y la desilusión. Me descubrí.

De todos esos sentimientos y gracias a cada una de esas sensaciones aprendí, lloré, mamé y me moldee, a golpes, tragos y sonrisas.

Doce años han pasado desde que presioné play y esa canción comenzó a sonar. Y aunque el reproductor me decía que duraba tan solo dos minutos, para mi nunca terminó. Sigue sonando y sigo soñando, cantando, viviendo.




lunes, febrero 04, 2013


Pensaban que iban ganando.

Pensaban que pisando las flores se iba a acabar el aroma; que amordazando, las ideas morirían encerradas, asfixiadas.

Pensaban que a la libertad se la podía masacrar de un disparo, ahogándola, pateándola. Que poco la conocían.

Supusieron que escondiendo la mugre bajo la alfombra saldrían victoriosos, pero tanta basura acumulada tornó el suelo incontrolable, y comenzaron a tambalearse.

Y aquellas canciones prohibidas, aquellos acordes clandestinos siguen sonando hoy; todos esos libros lanzados al fuego continúan ardiendo, pero en nuestras mentes y corazones.

Nunca fueron capaces de entender que toda lucha trasciende el cuerpo. Que hay ciertas cosas que el fuego no quema, que no todo muere. Cometieron el error de confundir debilidades con fortalezas.

Pensaban que iban ganando. Pero no.



jueves, diciembre 13, 2012

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Un sistema capitalista que quiere masacrar de pobreza
a músicos, pintores, escultores.
Un sistema asesino que quiere matar de hambre
a artesanos, poetas y escritores.
 
Porque la pena capital es no tener capital.
¿Será que son los encargados de abrirle los ojos al rebaño
que no quiere despertar de la pesadilla universal?
¿Será que no conviene su existencia?

Pero mientras se forjen combates, despertarán las armas.
Y mientras exista el sistema, existirán artesanos, poetas y escritores.
Existiran musicos, pintores y escultores.
Molestando.
 
 
 
 

jueves, noviembre 22, 2012


Camilo puede aunque no pueda. Ahí está volviendo al barrio una vez más. Comparte unos mates con su mamá, y después se convierte por un rato en goleador en el potrero de la villa. Toma una cerveza helada desafiando al sol asesino, mientras el aire fresco le acaricia el rostro. Cierra los ojos y disfruta.

Camina lento por las veredas despedazadas mientras recorre las calles que lo vieron crecer, perder y caer. Pasa por la casa de su primer amor, mira de reojo y suspira uno o dos recuerdos. Esquiva la esquina sangrienta en la que vio a su mejor amigo por ultima vez, abatido, la esquina que lo obligó a dejar el barrio.

Mira hacia arriba y se percata de lo sublime y precioso que puede ser el cielo, y de que casi nunca nos detenemos a mirarlo. Envidia a dos gorriones que vuelan sobre él, sonrie y sigue su camino, pensando en que el mundo está lleno de detalles hermosos.

Y el lápiz de Camilo continua bailando sobre la hoja, pese a la oscuridad, pese a los barrotes. La puerta sigue cerrada, como siempre, pero nadie sabe que adentro de ese cuaderno de poesías nacientes él esconde un par de alas que lo llevan siempre que lo desea, a su barrio, su lugar.




viernes, enero 20, 2012

"Si tu gobierno apaga internet, apaga a tu gobierno!"

"Las leyes se deben adaptar a los cambios, y no los cambios a las leyes... "

"Estados unidos metió su mano en el nido de avispas y ahora las avispas salen a defender su colmena... "

"72 minutos de silencio."

"El gobierno norteamericano comenzó una guerra que nunca podra ganar: aqui no hay armas, hay mentes pensantes, sin fronteras ganaremos..."

"Que sepan los nacidos y los que van a nacer que nacimos para vencer y no para ser vencidos..."

"En internet no mandan ustedes. Internet somos nosotros..."

"Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa."

"WWW: world war web"

"Los pueblos no deberian estar temerosos de sus gobiernos. Los gobiernos deberian estar temerosos de sus pueblos."

"Sólo un puñado de locos ebrios de utopía pensarían siquiera durante un instante que pueden controlar nuestra red..."

"No cabemos todos en la carcel..."







Son los ecos de una guerra silenciosa. Las balas duermen en sus cajas y no aturden ya las bombas. No hay temblores, no salpica sangre. Sí hay caidas, pero de datos, de ambos bandos, sin tregua alguna. Los nadies son todos, en una paradoja deliciosa en la que un anónimo cobra extrema popularidad escondiendose tras una sonrisa vengadora, eterna, inamovible. Números y números disparados se clavan en el objetivo, lo desangran. El día en que el mundo se alió contra Estados Unidos, la madrugada en la que, por un rato, el cazador fue cazado y el FBI desapareció del mundo, virtual, pero mundo al fin...

lunes, mayo 30, 2011

“Apaga la tv, enciende tu mente”

“la fuerza de la no violencia”

“que nuestras conversaciones ahoguen las sirenas”

“pienso, luego estorbo”

“la lucha está en las calles y no en las urnas”

“no somos antisistema, el sistema es antinosotros"

"Lee mas"

“juventud sin futuro sin casa sin curro sin pensión sin miedo”

“no es crisis es estafa"

“no nos falta dinero nos sobran ladrones”

“tu botín, mi crisis”

“desde arriba nos mean, los diarios dicen que llueve"

“a bancos salváis; a pobres robáis”

“cerrado por revolución, disfruten las molestias"

”nuestros sueños no caben en vuestras urnas”