lunes, noviembre 23, 2009


ESPERANZA. LA PEQUEÑA GRAN VIDA


Espío disimuladamente el cielo azul. Acaricio a un perro. Me siento a mirar el río. Recibo un beso. Doy un abrazo. Busco consuelo en las olas del mar. Quizás llore con una película o quizás rompa mi estomago de tanto reirme. Duermo unas horas con lluvia...

Hago el amor. Hablo con un amigo a la sombra de un árbol. Juego a que el viento pegue en mi cara e intente hacerme cosquilla. Sueño de noche y de día un poco mas. Me emborracho, pierdo el equilibrio ( y el desequilibrio por un rato)

Leo cientos de hojas, alimento mi imaginacion con caballeros, dragones y angeles. Me provoco una sobredosis de melodías. Escribo palabras de sangre, sal y cristal. Canto mis verdades y trompeo a mi guitarra. Exploro armonías, y cuando las encuentro, me integro a ellas, entre la calma y la distorsión un todo alucinante....






Y algo nace en mi. Se renueva una y otra vez. Algo candente me mantiene vivo. No se muy bien que es, ni como lo hace. No se si será automático, innato, natural o inconsciente. Lo que si se es que mis piernas cobran vitalidad y explotan de ganas de caminar el mundo. Mi corazón no para de palpitar. Una estrella volvió a brillar y duermo a la decepción con cloroformo, aunque sea por un rato...

Definitivamente tengo algo por que luchar. Un lugar a donde llegar. Una utopía de la cual soy el escultor, y las desgracias que percibo son mi resorte para saltar mas alto e impulsarme hacia el sol y su calor..en busqueda de nuestra primavera eterna..

Así es mi romance con el mundo. Me patotea, me deja semi-inconsciente y él mismo me revive con el aroma de una flor, la melodía de un trueno o el beso de una mujer...
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1 visiones:

Xavier dijo...

Muy bien redactado, muy profundo, bravo!!