viernes, diciembre 18, 2015




No encontrabas explicación. Aunque te había pasado mil veces, seguías sin acostumbrarte Clara. De la nada te nacía un llanto anónimo, un nuevo llanto desconocido. Como si tu esencia estuviese compuesta solo de lágrimas y eso te llevara indefectiblemente a buscar refugio en un abrazo medicinal, una y otra vez.


Recuerdo cuando me decías, con algo de temor, que encontrabas una cierta e inexplicable comodidad en la tristeza. Que algo te picaba durante los días de dicha, como si fueras una forastera de la felicidad, descubriendo armonías infinitas en las canciones tristes, en los textos melancolicos, en los finales abruptos. Siempre te sentiste algo intrusa.

Quizás era la falta de costumbre a la algarabía, tal vez tanta desgracia en el aire, constante, invencible nos había vuelto parte de la angustia universal o, simplemente, la firme convicción de que los humanos no estamos preparados ser felices del todo, porque tenemos el alma pinchada por las heridas, y por eso nunca se termina de llenar.




Reacciones:

1 visiones:

Carla Ozone dijo...

Hola, no estoy de acuerdo. No todas las personas somos iguales ni nacemos con la misma herencia, y eso nos condiciona. De la misma manera que nacer rico te da otras cosas que nacer pobre, nacer hijo de puta o de proxeneta, también. Y eso sin contar la herencia invisible.
Por eso hay personas más densas y más ligeras.
Pero siempre podemos elegir, es lo único que tenemos, nuestro libre albedrío. Y la vida es lo que nos lleva a vivir y a ser lo que somos, no la desperdiciemos.
Conozco perfectamente ese sentimiento que describes, pero también conozco estados de felicidad embriagados que superan con creces cualquier placer de dolor y sufrimiento. Y al final gana siempre el primero. Una sonrisa es más gratificante para mí y los que me rodean que unas lágrimas.
La risa es la mejor terapia. Y sí, estamos destinados a ser lo que queramos, lo que pasa es que al sistema de poder no le interesa que seamos felices ni fáciles, por eso buscan siempre la manera de crear distorsión, confusión y mucho miedo.
Un saludo hivernal (disfrutad mucho del calor)