lunes, julio 23, 2012



Nacés. Jugás. Empezás la escuela, apostando a un futuro mejor. Estudiás, cada vez más. Tus padres trabajan, y mucho, para hacer posible esa educación. Te formás como persona. Llorás, aprendés, te caes, te levantás. Te enamorás. Conocés a la persona con la querés compartir el resto de tus dias. Planificás tu camino con ese, el amor de tu vida. Soñás con tener hijos y nietos. Soñás, soñás y no parás de soñar. Querés viajar por el mundo, querés escribir un libro, querés que el destino te sorprenda, diecisiete años no son nada y te queda la vida por delante para devorartela.

Pero un día...

Un día te ponen un fusil en la mano y te mandan a tierras lejanas. La orden proviene de alguien cuyos zapatos no están manchados de sangre y embarrados como los tuyos, desde alguna oficina impecable y silenciosa. Tu misión es aniquilar a otros hombres, en nombre de la patria, pero hoy, tu patria no es más que un campo de batalla cadavérico, con balas jugando a ser vientos asesinos. Atrás quedaron los desayunos en la cama, los besos de  tu amada; hoy sos miedo, y no están los brazos medicinales de tu madre para protegerte. Vivir se transforma en sobrevivir, y ya no recordás lo que es la tranquilidad. Comenzás a pensar en tus sueños, y ya no salís a pelear por tu bandera, sino por ellos. Por ese hijo que todavía no nació, por ese partido de futbol al que lo vas a llevar. Y corrés, y te convertís en un feroz guerrero. Y no te queda otra que matar a los sueños del adversario para poder aspirar a los tuyos,  en la paradoja mas sangrienta que enfrentaste en tu vida, esa que hace que descubras que este mundo tal vez sea el hijo bobo de algún infierno, y que en la guerra jamás hay vencedores si hay muertes inocentes. Tenés tus anhelos entre ceja y ceja y por ellos luchas y vas al frente. Pero alguien te tenía entre ceja y ceja a vos y una bala anonima te parte los sueños en mil pedazos. Lo que hasta hace unos segundos eran proyectos, hoy es oscuridad eterna. Te volvés un silencio atroz.

Tu hijo jamás nació. Tu libro jamás se escribió. Y ya es tarde e inútil caer en la cuenta de que los sueños no pueden echarse a volar adentro de un cajón. No tienen espacio ni cielo. Se asfixian.



Reacciones:

1 visiones:

La chica triste que te hacía reír dijo...

Que crudo. "Hoy sos miedo, y no están los brazos medicinales de tu madre para protegerte." -Matar a un hombre para defender una idea no es defender una idea, es matar a un hombre.- Es increíble que sigamos haciéndolo.