jueves, marzo 24, 2011


Señores dictadores, sepan que todos los adjetivos negativos del diccionario me quedan cortos para caracterizar a su persona, tratando de bastardear lo menos posible este último concepto.

Sepan que cuando los veo, observo cobardía en estado puro, pues cobarde es aquel que elige la salida mas fácil, y ustedes así lo hicieron. Si su idea de un país mejor constaba de asesinar a todo aquel que se opusiera, eso no hace más que demostrarme su carencia de ideas y su miedo a enfrentar el debate. Ideas sustentadas en mentiras, disfrazadas con palabras como "proceso de reorganización nacional" o "guerra interna"; ustedes trataban de sonar bien, mientras muchos otros solamente trataban de sonar (si la muerte o el exilio no les llegaban antes). Siempre aliados con la intolerancia, el motor de cualquier país que pretende ir para adelante, sin darse cuenta de que está yendo marcha atrás.
Sepán que, para cada uno de ustedes, cinco o seis cadenas perpetuas me parecen poco, sobre todo, porque en su sádico mirar no encuentro arrepentimiento de lo que hicieron, pese a los cadáveres en sus espaldas. Y como si fuese poco, encima, fueron ineficientes. La sangre que rebalsó nuestras tierras no hizo más que elevar la deuda externa y ahogarnos en un futuro despedazado.
Sepán que cometieron el peor de los crímenes que una persona puede cometer, ese que todavía no tienen nombre por lo doloroso que puede llegar a ser, porque arrebatarle un hijo a una madre constituye uno de los actos más bajos que un
hombre puede cometer, y mientras tanto, hipócritas, se cobijaban en el lema "dios, patria y hogar", mientras deshacían miles de familias. Me pregunto como pretendían que una nación se desarrollara si atacaron el pilar fundamental de la persona: su libertad, me pregunto si alguna vez pensaron en sus propias madres, dueñas, quizás injustamente, de la mayor cantidad de insultos de la historia de este país me pregunto tantas cosas...
Pero sepán, señores dictadores, que un país no debe valerse de fuerza física para ser gobernado, sino de fuerza mental, de convicciones y de inteligencia, y, yo, personalmente, dudo de la dosis que tienen ustedes de este último don. Sepán que muchos tenemos memoria, y que muchas otras usaron sus pañuelos para luchar y no para limpiarse las lágrimas. Sepán que, aun siendo de noche, el sol siempre está, y sepan, por sobre todas las cosas, que a los ideales no les duelen las torturas...
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1 visiones:

reptilio dijo...

nunca mas nunca y en nigun lugar

que no se repita nunca

gracias por compartir para que no se olvide

suerte carnal