martes, marzo 08, 2011


Hubo un antes y un después de aquella tarde. Algó hizo click adentro mío...


Corría el año 2002 y de algún lugar que no recuerdo bien había conseguido un disco, Trapos, de attaque 77. Lo puse en mi minicomponente y empezó a sonar una especie de recitado con melodía que escupía dolor encubierto, disfrazado de ironía, y que me puso la piel de gallina, sobre todo en su parte mas esperanzadora "va llegando la primavera, nuestro futuro recomienza, ven que lo que viene es perfección" Perfección era la canción, y perfecto era lo que me corría por adentro del cuerpo mientras escuchaba esas verdades.


Pasaban las canciones, y me gustaban cada vez más, hasta que llegué a una en especial, "canción inútil", y otra vez se me erizaban los pelos del brazo, estremeciendome a más no poder, con esa letra tan certera y lacrimosa. Una y otra vez escuchaba ambos temas, atrapado por una sensación que nunca había corrido por mi cuerpo, ese sentimiento único e inigualable de haber descubierto una pasión.


En esos tiempos las letras de las canciones no se conseguían en internet, asi que fui a buscar una hoja de mi carpeta de secundario y las iba escribiendo, mientras pausaba a cada rato el equipo de música para ir transcribiendolas. La hoja volvió a mi carpeta tatuada con esos dos himnos que habían revolucionado a mi corazón y me acompañaban a todos lados. Las leía y las releía en cada momento que podía. Sentía una especie de fortaleza en mi corazón mientras las tarareaba. Era la génesis de algo...


Ese día significó más que encontrar dos canciones que me encantaban. Fue descubrir que existía una clase de música escondida por ahí, quizás intencionalmente, quizás no, que contaba otras cosas, otras realidades, con un lenguaje poéticamente crudo, y no vomitando el falso optimismo mercantilista que hasta hoy en día chorrea de las radios. Era escuchar el mundo real, era una revelación, era el primer ladrillo en la construcción de una ideología, era mi primer y último amor, era mi propia ideología, con lo placentero que puede llegar a ser el ejercicio de pensar, de observar, de actuar. Era abrir mis ojos y mi mente, era crecer, era un tajo en mi inocencia, era la realidad.


La canción se despedía con un "que hermoso que es este mundo", y ese día lo comprobé.



Reacciones:

1 visiones:

reptilio dijo...

"canción inútil" quiza es tmb mi rola favorita de Attaque! y Hacelo Por Mi... esas dos...

(ya me ando escuchando De Romanticistas Shaolin's gracias por la recomendacion)

buen fin de