sábado, enero 16, 2016




El único beso que no puede recordarse es el beso antes de morir.


Entonces me dediqué a sentirlo intensamente, de eso se tratan los besos sin futuro, incluso de eso se trata el no futuro, de sentir en exceso. Esos cinco segundos de labios en armonía fueron un recorrido por todos los besos que nos habiamos dado, un paseo infinito por el misterio del primero, por la pasión de los escondidos, por la triste alegría de este, el final. Por fin comprendí aquello de "vivirlo como si fuera la ultima vez"..

El ultimo deseo fue poder tomarnos de la mano. Nos lo concedieron. Nos dimos vuelta, nos agarramos las manos atadas como pudimos. La venda en mis ojos agudizó todos mis sentidos y pude sentir el mapa de su piel como jamas lo había hecho. Esa suavidad no era de este planeta, ni de esta galaxia, por lo menos.

Pude percibir que lloraba y la reté en voz baja. Nos apoyamos el uno al otro, espalda con espalda. Rogaba caer primero al suelo, no podría soportar escuchar su cuerpo desplomandose y golpeando contra la tierra antes que el mio. No quería irme de este mundo con un ultimo segundo tan horrible a cuestas. Nada hubiera valido la pena.

Escuché como cargaban las armas. Ella me apretó fuerte los dedos. Tragué saliva. Pensé en el alivio de la causa. Prepararon. Apuntaron.

Caimos juntos, pude sentirlo a pesar del segundo de ruido y confusión. Sincronizados, totalmente al compás, en la preciosa coherencia de terminar muriendo como se vivió, si es que eso puede llamarse morir.




Reacciones:

1 visiones:

Dayana Rosas dijo...

Bueno. Bueno. Grata sorpresa al leerte. Y me has dejado el corazón chiquito y conmovida. Muy buena las descripciones de las emociones y las situaciones.