martes, enero 14, 2014



Es increíble lo que le pasó a Emilia.

Lloró a cantaros la tarde en la que se lo confesó a su mejor amiga Camila. Le pidió por favor que no se lo contara a nadie porque sentía muchísima vergüenza y solo podía compartir un secreto tan profundo con una persona como ella, su eterna confidente.

Camila siempre fue de confiar, pero esto era tan sorprendente que no pudo evitar guardárselo, le quemaba las entrañas. Finalmente no aguantó y se lo contó a su novio mientras desayunaban.

El novio se quedó pensando durante toda aquella mañana de viernes en semejante hecho. Esa misma noche, un poco pasado de copas relató el incidente que le había narrado Camila, ante su grupo de amigos y amigas, con la espectacularidad propia de los alcoholizados. Menos mal que no estaba su novia presente para asesinarlo frente a la multitud.

Entre toda esa gente se encontraba mi primo, con el que me crucé ayer de casualidad. Charla va, charla viene, me contó la historia de Emilia. Sinceramente no lo pude creer.

Me dieron ganas de darle un abrazo fuerte a la pobre Emilia, pese a no conocerla.





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