jueves, septiembre 20, 2012



Esa mañana, increiblemente, no me costó despertarme. De hecho, lo hice con una sonrisa gigante en la cara. Sentía el cuerpo mas liviano que de costumbre, no me pesaban ni las horas, ni los recuerdos. Abrí la ventana de mi dormitorio y me topé con un día precioso: nunca había visto en mi vida un celeste tan violento en el cielo. Las plantas de mi jardín estaban todas absolutamente florecidas, era como tener secuestrada a la primavera en mi patio. Me sentía pleno, lleno de esperanzas y alegría, sin saber muy bien por que.

Me preparé un desayuno acorde a las circunstancias para aprovechar este milagroso momento, sin pensar demasiado en la incertidumbre que me causaba esto de estar feliz por excepcion. Estaba de tan buen humor que decidí, extrañamente, prender el televisor. Muy rara vez lo hacía, primero porque odiaba el 99% de las cosas que podían salir de esa caja boba, y segundo, porque era una cacharra demasiado vieja: fallaba tanto que ni siquiera se veia en color. Siempre fui un enamorado de la libertad, por eso mi desinterés hacia la TV.

Apreté power y me encontré con las noticias. Iba a cambiar de canal inmediatamente para no estropear mi espiritu festivo, pero no lo hice porque me llamó la atención lo que el presentador relataba. Contaba que doscientos policias se habían conglomerado en Logroño, España, para manifestarse en contra de los recortes que el ejecutivo nacional había establecido hacía solo unos días. Sostenían una gran pancarta blanca que rezaba: "Pedimos perdón a los ciudadanos por no poder detener a los mayores chorizos: policías y banqueros". El primer paso para corregir un error es reconocerlo. Reconocer que todos estamos del mismo lado y que las cachiporras no pueden pegar solas.

Comencé a sentír de inmediato lo que sienten los recién enamorados en el estomago durante esos primeros segundos mágicos. Eran mis utopías, muertas hacía rato, reviviendo. Percibí como el mundo dejaba de girar tan velozmente y ponía una pausa en su maniatico andar.
Estaba solo pero sentía muchos abrazos. Mi destruido televisor, de repente comenzó a verse en color, y yo comprendí al instante el por que de esa mañana tan especial.



Reacciones:

2 visiones:

Eva Letzy dijo...

Entiendo perfectamente el sentimiento...
Yo me prohíbo encender la tele cuando estoy feliz, porque tengo más que comprobado que es imposible seguir siéndolo con el telediario encendido...
Saludos desde Madrid

reptilio dijo...

curioso que vengo de taringa y justo hay una imagen de esas de "Te miro y me doy cuenta que a veces el mundo e sun bonito lugar donde vivir" ¡amigo!

de corazon, ojala encuentres a esa persona que haga que salga el sol en los dias nublados

suerte campeon