lunes, enero 31, 2011


Ellos fueron creados acá mismo, en la tierra , en el medio de la nada. Un garrote y a enfrentar, desnudos y a flor de piel lo duro de la vida. Sobrevivir era la consigna. Y, contra toda afirmación histórica, las mujeres no fueron creadas a la par de los hombres, ni de su costilla, sino que llegaron mucho tiempo despúes, y desde otro remoto y misterioso lugar.
Ellas tuvieron su génesis en un reino lejano, de cielos color rosa y siete lunas doradas por las noches. Sirenas, ninfas, diosas y princesas habitaban un mundo en el que se respiraba polvo de ángel y se erigían majestuosos castillos de cristal.
Dicen que por un feliz capricho de la astronomía, esos mundos un día chocaron, y las mujeres cayeron a la tierra de los hombres. Se preveía la peor de las guerras, dos especies tan diferentes no podrían convivir en el mismo lugar, y así fue.
Los siglos pasaron, y las guerras cesaron, aunque en los descendientes masculinos y femeninos quedan aun rastros de esa enemistad de los sexos que cada tanto estalla en destellos intermitentes. Igual solamente era un detalle, porque en el fondo la enemistad quedaba opacada por la complementariedad.
A fin de cuentas, ellas llegaron para apaciguar ese realismo extremo propio de los hombres, les enseñaron a soñar, agregaron la palabra belleza a su diccionario y los formaron en el arte del romance. Y ellos, a su vez, les enseñaron que el polvo de ángel en el aire podía cegar y que los castillos de cristal, pese a su belleza, pueden desmoronarse al primer golpe...
Reacciones:

3 visiones:

reptilio dijo...

desde entonces ellos les crean canciones a ellas para expresarles lo que les hacen pensar y sentir

Pichi Voluntad Cero dijo...

Me creerias si te digo que iba a poner algo así y lo terminé sacando del texto?

La musica está siempre presente :)

reptilio dijo...

te creo, cojeamos del mismo pie (todos los hombres del mundo)...