miércoles, noviembre 03, 2010


Ahi anda Carla, llorando por los rincones a ese amor que ya no está, despotricando contra el sexo opuesto, diciendo que son todos iguales, que no encuentra al hombre ideal, que solo busca que la quieran. Llora, pero nunca se preocupó en disimular los amores de una hora y media de cada sábado, mientras estaba con él.


Ahí viene Gerardo, ya lo oigo refunfuñando diciendo que este gobierno es una mierda, que se roban todo. La última vez que lo ví, lo crucé justamente en la cola del cuarto oscuro. Cuando le pregunté si sabía a quien iba a votar, o si había leído alguna plataforma de algún candidato, me respondio -"Nah, vengo porque es obligación, y encima esto de votar me cagó el domingo". Cuanto menos, es curioso.


Iris es una ferviente defensora del medio ambiente y paga fielmente su cuota mensual de Greenpeace. Sin embargo, su impaciencia la carcome y cuando tiene un envoltorio de su golosina preferida, en vez de esperar al próximo tacho de residuos, libera al viento, cual ave en el cielo, su papel de alfajor.


Trataba de consolar a Ana. Estaba indignada porque la habían metido en un chismerío barato y su reputación en la ciudad ya no era la misma. Se cansó de decirme entre lágrimas, que odiaba el puterío. Ayer en facebook se hizo amigo de una cuenta anónima llamada " recibi los mejores chismes de la ciudad"



Le robaron el celular a mi amigo Adrian el otro día. Igual la tristeza le duró poco, consiguió un celular espectacular a un precio increíble en un negocio de teléfonos usados.


Que raros somos...



Reacciones:

1 visiones:

Cecilia Fernandez dijo...

Somos una cosa extraña. Coincido. coincido. Es muy paradójica la gente...

Beso