martes, diciembre 23, 2008






"Reirme de mis cuernos, de mis idioteces, de las innumerables veces en que la termino cagando. De mi inoperancia, de no saber hablar. De no hacer las cosas cuando se debe, o hacerlas en el momento menos oportuno. Reirme de animarme a hacer algo y que pase lo mas increible del mundo para que mi valentía se vaya por el desagüe de una patada en el culo. Reirme de llantos inútiles, o no tanto. Reirme de mis defectos y de mis virtudes. Y así ir convirtiendose uno mismo, poco a poco en un gran anecdotario, para compartirlo, y, simplemente, seguir riendo...."







Ella es única para mi. Una mañana, tarde o noche, no se por qué, me agarró de punto. Siempre aparece, invisible a mis ojos, pero tan palpable a mi cabeza.


Es como un amor obsesivamente no correspondido. Yo no la quiero, pero ella me sigue a mas no poder, por cada rincón, por cada calle, por cada esquina, de día, de noche. Ella nunca se cansa e insiste al punto de convertirme en la excepción a la regla "Afortunado en el juego, desafortunado en el amor y viceversa" En mi caso, basta con repetir la palabra desafortunado. Nunca gano nada, es ley. Pero que estoy diciendo! Si me acuerdo que una vez me gané una planta de plastico....


Esta noche no ligué nada al truco, e ilusamente por ahi pienso en que mañana puede ser el día en que conozca al amor de mi vida. A la noche siguiente la vida me encuentra jugando otra vez al truco solo, y con tres cuatros. Amén.



Con el tiempo y con su pegajosa compañía aprendí que uno se da cuenta de que su mala suerte es increible cuando los hechos consecuentes de ella se pueden transformar en una anécdota terriblemente graciosa, al punto de encontrar respuestas del tipo "no te pudo haber pasado eso!" o "me estás jodiendo!", conocidos lemas de mi carnet de ingreso al club.


Pero justamente es ese, mi arma para combatirla. Probé ignorandola, probé insultándola, pero lo mejor fue reirme de ella, transformar todo en una anécdota graciosa. Para que negar, que la mala suerte trae aroma a lagrimas muchas veces, pero las lagrimas caen al piso y desaparecen con el tiempo. Reniego una y otra vez de mi mala suerte, pero reirme de mis desgracias, muchas veces, es el método que mejor me sienta a la hora de apalear mis desdichas...




"Porque tengo la inconsciente capacidad de convertir un momento oportuno en uno imposiblemente inoportuno, con mi sola presencia..."
Reacciones:

3 visiones:

Ivanchi dijo...

yo ya te hable de la paz interior...

sin mas que acotar


chau

Cecilia Fernandez dijo...

Era de familia la cosa... je
Creo que son rachas, pero la de tu primo es de por vida! =P jeje
felicidades pichi! =)

Sofi dijo...

"pero lo mejor fue reirme de ella"

Sí, una amiga me enseña eso todo el tiempo...y es que a veces es muy difícil hacerlo...pero sí es cierto que resulta...
Eso que leí recién parece escrito por mí en lugar tuyo...
Sinceramente, cada vez que te leo siento leer una especie de radiografía o fotocopia (en blanco y negro, por supuesto...), o quizás un reflejo de lo que es mi persona y cómo tiendo a sentirme la mayoría del tiempo...
En fin, pasala bien, mejor que yo emocionalmente seguro...
Un beso =)

Sofi.