lunes, abril 06, 2015


No se muy bien como y cuando llegué acá. Probablemente fue para resguardarme del frío. Sufro mucho el frío.

A veces me siento y veo reflejada mi cara en los barrotes de cristal. La observo atentamente, recaigo en cada detalle. Puedo apreciar la simetría de mi sonrisa, lo escultural de mis lágrimas.

A pesar de que el aire pasa entre los barrotes, por momentos sufro de claustrofobia, puedo notar como el pecho me queda al borde del estallido. Pero la jaula me protege, me da calor, es mi refugio. Allá fuera hace mucho frío.

Todos mis recuerdos, mis vivencias, mis fotos son en su interior. Aun después de haber pasado gran parte de mi vida afuera, creo que no conozco otra forma de vivir, o no la recuerdo. Pierdo la noción del tiempo acá adentro. A veces siento que estoy enjaulado hace miles de años, otras veces me siento como el primer día, ansioso por conocerle cada rincón, cada secreto. Me gusta decorarla, cambiarle el aspecto siempre que puedo. En ocasiones hasta me olvido que es una jaula. Hay días en las que la siento mi pequeño castillo, aunque algunas noches, confieso, parece una tumba.

Después de muchos meses o años descubrí, casi sin querer, que la puerta estaba sin traba. Dicen que afuera es verano. Dicen que el frío no es tan grave. Pero yo me alejo de la puerta y me acurruco siempre en la misma esquina. Porque acá siempre es verano. O primavera. O los inviernos no son tan crudos.




Categories:

sábado, marzo 28, 2015

Destino y sentimiento son nombres de un solo concepto...Demasiadas cosas, demasiado feas, para que quepan en unas pocas horas...Uno tiene en sus manos el color de su día: rutina o estallido...Sonrisa con la mitad inferior de la cara. Un cincuenta por ciento de sonrisa. Media sonrisa porque es sonrisa sin los ojos, que son lo más importante cuando alguien sonríe...Un libro leído en distintas épocas se transforma en varios libros...Un día alguien te va a abrazar tan fuerte que todas tus partes rotas se volverán a unir...Si dios es todo, también es puto...El derecho a la vida esta condicionado por el deber del trabajo...Una noción de que un periodo de tiempo diferente, es mejor que el que estamos viviendo es una falla en la imaginación romántica de esas personas, que encuentran difícil lidiar con el presente...Al estado le corresponde hacer lo que es útil, al individuo lo que es bello...Estallar para volver a comenzar, es el bing bang, nada es para siempre...

Una rosa roja no es egoísta porque quiera ser una rosa roja...Yo podría ser feliz, tan feliz, pero parece que estoy frustrando todos los intentos de mi euforia...Todas las formas de gobierno son un fracaso absoluto..Voy a cambiar este por un cerebro nuevo, con un botón para prenderlo o apagar...Me importa reconocerme como un fantasma de mi juventud, como una caricatura de mí mismo...Ciro nos enseñó que las revoluciones se podían hacer en cualquier momento, y que esas revoluciones podían ser sensibles...This madness will never cease!...Usted es el resultado de 3.8 miles de millones de años de éxito evolutivo. Actúe como tal...Cuando hay calidad la gilada pierde peso...Y que el placer que juntos inventamos sea otro signo de la libertad...Si te gusta la vida azarosa y llagada, pero libre, de los que viven al margen de la sociedad, entonces andate...

Por todas partes -dijo- se extienden el grupo y la manada, por ningún lado la libertad y el amor...Todos sus Más se corresponden con mis Menos. Todos sus Menos se corresponden con mis Más...La educación es algo admirable. Pero debe recordarse de vez en vez, que nada que valga la pena puede enseñarse...El pasado también ha tenido un gran carisma por mí. Siempre he dicho que nací muy tarde...Lo que en un ambiente es simplemente honrado, en otro puede ser simplemente imbécil...En los bares donde ella va a divertirse por la noche a mi no me dejan entrar con zapatillas de deporte...Paladines inoxidables. Esos que hicieron asco de la rutina social y las compañías anestesiantes para embarcarse en el compromiso que, tarde o temprano, pone a cada cual frente al sueño que lo desvela. Que vivan ellos...No es lo perfecto, pero es un camino....





Categories:

sábado, marzo 21, 2015



Después de tantos años nos volvimos a encontrar, lejos de todo y de todos. Era ley terminar en un bar, y así fue. Las carcajadas seguían intactas. Jamás volví a reírme tanto con una persona como lo hacía con él. Era recíproco. Extrañaba terminar agotado de estar tentado. Al fin y al cabo estábamos un poco distintos que hace un tiempo, pero aun iguales.

Tomamos cerveza. Hablamos del punk, de Green day, de los Ramones, de la banda que teníamos, de aquellos tiempos sagrados de gloria y libertad que habíamos vivido a la par. Y mientras seguíamos volando hacia atrás, de repente se quedó pensativo. Gradualmente se le borró el gesto de gracia y melancolía alegre en la cara y sentenció mirando a la nada: "nuestros amigos, o tienen hijos o están muertos". Se hizo un silencio triste. La segunda opción me hizo un eco frio en el alma. Nunca había pensado en eso. Tenía razón.

La pasábamos bien, eramos jóvenes e invencibles, pero en el fondo estábamos tristes. Para ser punk siempre tenes que estar un poco triste. Y muchos no soportaron aquella angustia. Se rindieron y cayeron en esos refugios de papel que son la droga y el alcohol. Ninguna pastilla calmó el dolor. Otros fueron más pragmáticos y directamente eligieron la bala o la soga.

Levantamos nuestras miradas brillosas y chocamos los vasos. No dijimos nada, pero brindamos por varias cosas. Por aquellos días de gloria, por los que ya no están pero están, y por lo que quedamos, peleandole a la existencia, con esa vieja tristeza todavía adentro, apaciguando las congojas con las canciones de toda la vida, esas melodías inmortales, por siempre jóvenes, y con la cresta bien parada en el corazón. Después de todo, el negro en nuestra ropa sí tenía un poco de luto.




sábado, marzo 14, 2015


Margarita tenia catorce años cuando se casó, y treinta y siete cuando se separó . En el medio tuvo tres hijos. Su marido era uno de los galanes mas buscados del pueblo, todas morían por sus ojos celestiales, pero el moría por Margarita.

Solo unos meses después del casamiento su romance eufórico se transformo en obsesión. y la obsesión es olvidarse del amor. Ella tardó solo un par años en darse cuenta de que no estaba cómoda con la relación, que quizás era muy chica para haber forjado su futuro tan de golpe. Pero cada vez que cobraba valor y se decidía a dejarlo, él aparecía con un revolver, se lo apoyaba en la sien y le advertía: si me dejas me mato. Mas de una vez su hermana la aconsejó - dejalo que apriete el gatillo-

El amor devino en terror y no pudo soportar mas . Una tarde de Diciembre les anuncio a sus padres que se separaría de su esposo. Tenia diecisiete. Su madre rezongó despavorida- ¡No Margarita por dios! ¡Que va a decir la gente del pueblo! ¡Que vergüenza! ¡Si ya es parte de la familia! El matrimonio seguía, y las voces permanecían en silencio, como sus sueños.

Cincuenta años después Margarita mira en la oscuridad de su comedor las fotos en blanco y negro, las acaricia con sus manos ajadas. les saca el polvo. Se ve tan joven en ellas, tan ilusionada. Trata de rearmar esos futuros posibles que se invento y que nunca fueron, los caminos jamas tomados por indecisión, por falta de coraje, o lo que fuese. No volvió a enamorarse. Siempre fue demasiado tarde para todo. Superó algunas depresiones, pero nunca a la peor de las nostalgias: la nostalgia de lo que no existió. Jamas se fue a vivir al mar como tenia pensado hacer cuando finalmente dejó a su marido, pese a todos. Y aquel pueblo maldito que iba a castigarla para siempre con desprecio y horror por sus sentimientos, pecados y decisiones, no recuerda ni un solo segundo de aquella historia de desamor. Entonces Margarita se pregunta en lo profundo de la noche, si ella vivió en ese pueblo realmente, o si el pueblo vivió en ella todos los días de su triste vida perdida.







martes, marzo 03, 2015

Un día decidí crecer así...Ella no está loca, simplemente es feliz de una manera incomprensible...Mi libertad es otro nombre de mi inercia...Un pequeño agujero hunde un barco...Y si veo que algo es fácil yo dudo enseguida...En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones....Hablaba de lo bueno que puede ser tener fe y no tener religión...Como si hubiera un ritmo, como si hubiera una canción que me llevara continuamente por la calle...No sueñes con ángeles cuando te gusta tanto el infierno...Nunca escribirá bien si no teme morir...Si solo lees los libros que todos leen, solo podes pensar lo que todos están pensando...Soy tan pobre que no puedo ni prestarte atención...Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo...El tiempo es una de las pocas cosas esenciales que nos quedan...Quiero emprender el camino hacia mi sol...

Cuando recordamos que todos somos locos, la vida queda explicada...Cuando mueren los apegos nace la libertad...Griten bien fuerte y que revienten las ratas del vaticano y todos los presidentes...Noche de desenfreno, día de ibuprofeno... Es el otro el que siempre nos salva, y si hemos llegado hasta acá es porque otros nos han ido salvando la vida incesantemente...El fanatismo es una forma de fascismo...Hombre alado prefiere la noche...Lamentablemente, yo ya no tengo esperanza: en lo único que la tengo es en que me sigan cagando...Rara vez nos damos cuenta. de que estamos rodeados por lo extraordinario...¡Esto es increíble! No hay ciudad como esta en el mundo, nunca la hubo...Los ojos cerrados para ver lo que es dificil de entender...Y bailo de la alegría sobre el asfalto...

Si a la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia...Te invito al paraíso de los perros para conocernos mejor...La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas...No hay alivio más grande que comenzar a ser lo que se es...La imaginación crea la realidad...Lo único necesario para que trunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada...Fuck you i'm drunk. Fuck you i'm really drunk...Si ni hay nubes la tormenta esta en mi ser (comienza a llover)...La vida en bajada es algo asi...El pájaro enjaulado no canta, lamenta...Sin cadenas sobre los pies me puse a andar...Sabes, sonás mejor si lo gritás...Ojalá que la espera no desgaste mis sueños...Algún día esta vida será hermosa...




Categories:

miércoles, febrero 25, 2015




I- DANIEL

Que bien se desenvuelve Daniel. Cuanta seguridad en su proceder y en sus palabras, que léxico exacto utiliza según la ocasión. Triunfa en todo lo que se propone. Bueno, en casi todo. Siente que su oratoria perfecta nunca fue suficiente para conseguir lo que más ama en este mundo, su mayor debilidad: las mujeres. Quisiera degustarlas a todas, conocer los encantos ocultos de cada una. Pero no puede, se siente particularmente feo, poco apuesto, y su vida transcurre en la más amarga de las soledades. Le duele que le gusten tanto las mujeres, es el rey del "se mira y no se toca". Es el lado que nadie conoce de Daniel. Si tan solo tuviera la facha de Héctor.


II- HÉCTOR


No existe dama que se resista a los encantos de Hector. Derrocha elegancia y por su cama pasan constantemente mujeres de todo tipo y edad. Una máquina sexual. Pero cuando la mujer se viste y se va, su recreo finaliza y se enciende su infierno. Siente que su vida está a la deriva. No tiene un centavo partido al medio, ni trabajo, ni estudios, solo noches y lujuria en su haber. Pero no pierde la fe: lleva 20 años soñando con quinielas para, quizás, el día mas hermoso de su vida ganar alguna y ser millonario como Gerardo.

III- GERARDO

Millones es poco para Gerardo: cuatro autos último modelo, dos mansiones, un yate, dos empresas y el mundo conocido de punta a punta. Pero solo. El trabajo nunca le dejó tiempo para formar una familia, y con sesenta años ya se siente grande para hacer brotar otra rama de su árbol genealógico. Todos los días religiosamente desde su balcón realiza su ritual masoquista: a las seis de la tarde se sienta con un whisky y ve pasar a Marisol con sus dos hijas y su marido de regreso a casa, riendo, hablando, sonriendo, y entonces llora y pega un trago largo, tratando de embriagar su sueño roto, buscando desesperado al amor de su vida en el cementerio de sus anhelos, con la remota esperanza de que siga vivo.

IV- MARISOL

Marisol es la almacenera del barrio. Ama a su marido y a sus dos retoños. Pero le quedó una cuenta pendiente: dedicarse a la música. Un poco por imposiciones sociales, otro poco por su falta de rebeldía. Lo ciero es que nunca lo intentó. Siente que ser demasiado correcta la llevó directo a la tristeza. Y ahora, a la mínima melodía que oye flotando en el oído, se le anuda la garganta. Piensa que se le fue la juventud y que con las obligaciones domésticas no tiene tiempo para aprender a cantar. No hay noche que no vuelva a esa época de elecciones trascendentales y se arrepienta de su falta de confianza. Si tan solo hubiese tenido un cuarto de la seguridad y la decisión de su mejor amigo Daniel...



(Con tanta gente pretendiendo ser otro, desconfíen los unos de los otros...)






jueves, febrero 12, 2015



Hay quienes dicen que la vida es simplemente caminar, aventurarse a la travesía de caminar hasta finalmente encontrar el lugar al que uno pertenece. Y vaya si caminé. Lo hice durante años, en una búsqueda interna y eterna exhaustiva que me dejó varios moretones y callos en los pies. Aquella mañana me detuve en un bosque a tomar aire fresco. Sentí algo adentro mio, el eco de una adrenalina intentándome decir algo. Quizás estaba en el lugar adecuado, nunca había experimentado una sensación así. Terminé haciéndome de una cabaña y allí me quedé. Vivía en una casita de ensueño, rodeado de árboles y naturaleza exótica, alejado de la gente y su incesante andar al compás de la violencia. Notaba que habíamos llegado al punto de que hasta el paso del ser humano era brusco, atolondrado, de una violencia perturbadora. Y yo no quería ser parte de esto.

La verdad es que estaba muy cómodo ahí. No salía demasiado, a pesar de que a unos treinta minutos a pie había un pueblito con mucha fama de pintoresco. De hecho, también tenía el mar a un par de kilómetros, pero jamás iba, no lo necesitaba: uno necesita al mar cuando busca explicaciones y yo sentía en ese lugar que mi alma descansaba en calma, por fin.

Nuevo lugar, nuevas historias. Un pueblerino me relató la leyenda de las sirenas. Contaba con total convicción que ese sitio era zona de sirenas. Generaciones enteras explicaron y aun explican que todos los jueves por la noche las sirenas se acercan a la costa y emiten un canto mágico, casi hipnótico que atrae a todo aquel que lo escuche, sea hombre o mujer, joven o adulto, rico o pobre. Una vez allí, las sirenas cantan y bailan y se entregan a todo tipo de placer nocturno con todos aquellos que acuden a la fiesta, sin limites ni restricción alguna. Francamente nunca creí en ese tipo de historias, pero si debo confesar que los jueves al anochecer, cuando el silencio se adueñaba del bosque, podía percibir un sonido extraño y lejano que no lograba definir, pero allí estaba, siempre, en ese momento puntual de la semana. Al principio lo ignoré, pero la curiosidad se acrecentaba con el pasar de los días. ¿Y si realmente allí estaban las sirenas? Para colmo, y con el solo fin de derrocar mi escepticismo, el sonido provenía del oeste. El mar quedaba hacia el oeste, a unos dos kilómetros.

Aquel jueves inolvidable me pudo la incertidumbre, y apenas percibí el sonido caminé hacia allí. Atravesé arbustos, lianas, nubes de mosquitos y tomé un pequeño sendero bastante borroso que me dirigió directo a los primeros metros arenosos. Corrí algunas hojas enormes de vaya a saber que planta y allí estaba la playa en un paisaje de extraordinaria nocturnidad, plagada de mujeres cincuenta por ciento pez. Se me moría cualquier tipo de mitología, pensé que era un sueño, o una pesadilla, pero no. Pude contar alrededor de 80, chapoteando con sus senos al aire, cantando y bailando en un frenesí acuático y carnal incontrolable, entre ellas y con los pobladores. Sentí el mas bello de los infiernos en el cuerpo al escuchar esas voces dulces y casi celestiales que me llamaban en cada nota. Corrí y mientras lo hacía me desnudaba, trastabillando un par de veces pero sin caer ni disminuir la marcha. Me metí al agua, estaba casi templada. Inmediatamente se acercaron tres de ellas. me rodearon, me rozaron, me besaron, buceaban a mi alrededor, por entre mis piernas. La medianoche me encontró en un festín que me propinó la espectacular experiencia de conocer nuevos placeres inhóspitos en mi conciencia. Y ya no pude parar.

Todos los jueves al anochecer partía hacia mi nuevo limbo. Nunca podía recordar mucho de lo que pasaba durante esas noches alocadas, pero de lo que si estaba seguro era de la euforia y goce que se adueñaban de mi mientras me encontraba ahí. Solo eso tenía presente, lo demás era un caótico conjunto de olas pegándome en la cara, oscuridad, risas, frenesí borroso y escasos rayos de luna llena alumbrando parcialmente algunas caras. Las mañanas de viernes eran mi tragedia. Aparecía tirado en la playa, revocado en arena, con dolor de cabeza, sueño, sangre y la existencia pesándome en los hombros.¿Que viene después de la euforia? Los demás días dejaron de existir para mi, solo esperaba los jueves: mis semanas, meses y años solo tenían jueves. Lo demás era soportar. De hecho abandoné mi cabaña y me mudé a una pequeña casa costera, todo para estar mas cerca de esas diosas acuosas y llegar mas temprano a la orgía de mis sentimientos. Definitivamente este era mi lugar.

Nada podía detenerme. Pasé largas temporadas así. A lo último eran más intensas las crisis y el vacío de los viernes, que el propio disfrute de sirenas y mar. Sentía como la vida se me acortaba, mientras solo vivía esperando: estaba derrochando mis días. Mi cuerpo ya no respondía como antes, me sentía pesado, cansado, totalmente desganado y monótono. No tenía otros sueños y ambiciones, solo jueves. Las sirenas no estaban allí un lunes para apaciguar mis tristezas, o un miércoles para compartir una alegría. El mar estaba vacío seis días por semana. Algo me detonó: a que punto horrendo de tristeza había llegado si hasta el mar había perdido su belleza.

 Un atardecer oí su canto eterno otra vez pero simplemente no quise ir. Las voces encantadas aumentaban el volumen, casi como si fuera a propósito. Dudé algunas veces, me resistí como pude. Volví a sentarme. Agarré un libro para distraerme. Sentía como me temblaba el cuerpo, como me pedía el rugido del mar, el calor de sus pieles escamosas. En un impulso incontrolable me paré y abrí la puerta. El coro celestial se escuchaba más fuerte que nunca. Caminé cada vez más rápido, corrí desesperadamente. Finalmente llegué a mi destino: allí estaba mi vieja cabaña del bosque, idéntica a como la había dejado, pero mucho mas reluciente y acogedora, como si tuviese un aura especial, algo que la hacía mas bella de lo que era. Quizás tenía que alejarme de ella para descubrir verdaderamente la totalidad de sus virtudes, y por fin, volver y disfrutarla en plenitud.  Lo primero que hice fue sentarme en mi viejo sillón de madera. Puse mi canción preferida para tapar aquellas voces infernales y quedarme tranquilo. Cuando la melodía terminó, no volví a escuchar el canto de las sirenas. Nunca más.





jueves, febrero 05, 2015

















Dejame solo pero dame un abrazo.
No me hables, necesito un consejo.
La soledad me duele,
pero las palabras me cansan.

Las canciones tristes me calman.
Las canciones alegres me deprimen.
La tristeza se alimenta de tristeza
para finalmente vencerse.
O soportarse.

Hoy la lluvia no me lava las penas.
Hoy la lluvia me inunda el alma.
Es domingo, no tengo nada para hacer
Es domingo, no tengo nada para ser.
Entonces pienso.

Esta insoportable dualidad
me desdobla el dolor.
Otro hermoso trueno estalla arriba, ¿o adentro?.
Hoy llueve con sol
Pero no sale el arco iris.



miércoles, enero 21, 2015



Amsterdam huele a discoteca. Un coctel de olores nocturnos le da la bienvenida a cualquier novato que pise esas callejuelas por primera vez. El aire es denso y se refugia en cuanta nariz divise: marihuana, sexo y jolgorio viajan directo a los pulmones. Las putas llaman desde sus vidrieras a los turistas ávidos de revuelque que pasean por el Boulevard de la lujuria. No hay lugar para la inocencia en la verdadera ciudad del pecado, la aldea de las miradas perdidas.

Todo ese ovillo de locuras está metido dentro de una ciudad medieval, en donde las campanas suenan a cada instante, llevando a quien las oye a dar un paseo por el medioevo europeo. Calles empedradas que se confunden con veredas, turbas de bicicletas pidiendo paso y barcos zigzagueando por las venas urbanas. Esos canales son los hermanos atorrantes y no reconocidos de los venecianos. Lucen mas turbios e infieles. Les falta amor, rebosan de resaca. Entreverada de puentes, enferma de insomnio, huérfana de mañanas, porque en Amsterdam reina la luna y sobra el día.




Categories:

lunes, enero 12, 2015















No me hables de dios
si me vas a hablar de libertad.
Ni de religiones y dictaduras celestiales
que me indiquen hacia donde debo caminar,
Con lo que me encanta salir a caminar
hacia cualquier lugar.

No me hables de límites
si me vas a hablar de libertad.
Ni de la asfixia de las fronteras.
Ni de la rigidez de las banderas.
Con lo que me gusta el mundo
para andar encerrándome en ellas.

No me hables de relojes
de contornos, de represiones,
ni modas o  prisiones.
Recién cuando me hables
de la muerte del miedo,
de oídos sordos a palabras carcelarias,
de alegrías y pasiones.
de mares y canciones.
Entonces si.
Llená dos vasos con vino.
Y hablemos de libertad.




martes, enero 06, 2015



Tengo siete años. Estoy sentado solo y en canastita en la frescura del verde césped una siesta de verano. El silencio es casi absoluto. La gente descansa, entonces también las calles. En cada una de mis manos sostengo un muñeco. Ambos están repletos de armas y se enfrentan en una batalla a muerte, casi que no necesito mis dedos para moverlos: tienen vida propia, forjan cada movimiento. Uno de ellos será el único héroe, y yo soy de su tamaño, estoy ahí en ese mundo, sintiendo la adrenalina del combate.

Un canto de pájaro rompe el silencio y me vuelve a la realidad. Tardo un instante en divisar al ave creadora de ese sonido magnífico. Finalmente la descubro posada sobre un cable de luz. La observo atentamente, puedo sentir como el aire fresco de esas alturas le pega en la cara, empiezo a pensar en la preciosidad infinita de la naturaleza, en su armonía. Mi cuerpo lentamente se entrega al entorno, me siento parte de él. 

Un estruendo que no da tiempo a nada. Un grito aviar desgarrador. El balín atraviesa de lado a lado al pájaro que reposaba en los cables. Le rompe las entrañas. Tres o cuatro plumas salen despedidas. El cuerpo inmovil cae inmediatamente sobre la tierra. Aun hoy puedo escuchar ese golpe seco y de muerte impactando contra el suelo, retumbando en mi memoria. Una ventana se cierra a lo lejos, alcanzo a ver la punta de un rifle que se mete hacia adentro de la casa. Alguien se desentiende de la escena y vuelve al interior de la vivienda, como si nada hubiese pasado. Yo me aguanto el llanto. Algunas tragedias son meramente personales. El ave, que hasta hacía segundos estaba llena de música y vida yace inerte y retorcida en el suelo. El hombre que asesina es la naturaleza matando a la naturaleza. Es, entonces, una especie de suicidio estúpido.

Vuelvo a mirar el cadáver. Me corre un escalofrío de pies a cabeza. Quiero irme ir a mi casa, ya no tengo ganas de jugar. Atino a juntar rápidamente mis pertenencias. Los muñecos están ahí tirados. Y solo son eso, figuras de plástico, rígidas, llenas de tornillos y mal pintadas. El mundo, de pronto, se me volvió muy real. Demasiado.