
El mar quiere ser hombre. Es su afán aprender a caminar y correr, escapar de su lugar, sentir la libertad del ser humano. Y aunque posea la eterna ayuda del viento, las olas mueren en el intento, a la primera caricia de la costa, dejando un cadáver espumoso. Y el deseo retrocede lentamente para volver a probar. Por las noches, la mar se agranda de la mano de la luna, pero mar queda, y con el día vuelta a intentar, otra vez sin ganar; es la paciencia del mar.
El hombre quiere ser mar. Quiere imitar su inmensidad. Y deshidrata sus penas para aparentar, pero ninguna tristeza puede ser tan grande como el mar. Quiere gritar y estallar pero se ahoga en su voluntad.
Y en lo brutal de la realidad, el hombre es hombre, y el mar es mar, aunque de a ratos se cambien de disfraz y jueguen a ser el otro; sin saber que bien dentro suyo ambos son libertad, son inmensidad...
3 visiones:
y estamos los que nos quedamos en la arena sin saber que queremos
men, a darle con todo al fin de año!
Si, es dura la realidad.
Oh me encantó este post!
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