
Andaba tan inquieta toda esa gente, revoltosa, efervescente. La situación no podía seguir así, algo había que hacer. Entonces se juntaron los dos señores de saco y después de arduas horas de estrujarse el cerebro inventaron las cárceles y los candados. Pero los rebeldes no tardaron en derrocarlos con barras de hierro, alambres, martillos y todo tipo de herramientas.
Otra vez reunión, otra vez pensar en algo que los atrape y que no se pueda romper. Y después de un par de lunas y algunos soles, inventaron el tiempo y los relojes, y desde ese día ya nada volvió a ser igual.
Los relojes volaban en mil pedazos, pero por alguna extraña razón seguían sintiendose oprimidos...
2 visiones:
odio andar con prisa, no soporto verme "apurado", nada como tomar las cosas con calma y disfrutar cada momento en el ahora donde estemos
un abrazo men, suerte y bun finde
que lindo texto! Me gustó mucho! :)
Un beso grande
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