sábado, octubre 21, 2017


El espacio abierto entre las ruinas me llevó directo al nihilismo negro. ¿Ese polvillo en la nariz viene de afuera o de adentro? La tristeza también es nihilista.

La piel encierra muchos asesinatos. No solamente uno. ¿Cuantos fines del mundo vimos para adentro? Lo único que brilla hoy son los ojos. Miedos que aplastan sueños. Solo quedaba la motivación de recuperar la motivación.

Para poder soportar este mundo uno tiene que ser o muy fuerte o muy necio. Corazón de molotov o idiota feliz.Soy de niebla. No me pidas enfrentar el caos afuera si ni siquiera puedo con la tragedia interior. La que corroe las fuerzas, la del inevitable espiral del desanimo.No me robes lo único que tengo. Es lo único que voy a defender a muerte.

¿Que era el silencio?


Oscilar entre lo horrible y lo peor. 

¿Lo ves? No tiene sentido.

Un killo de dolor pesa mucho más que un kilo de plomo.

lunes, agosto 07, 2017



¿Cómo sabes si la Tierra no es más que el infierno de otro planeta....? Adolf Huxley

Lamento decirte amigo que ya estás muerto. Vos y todos tus amigos. Yo también lo estoy. Mira a tu alrededor: todos esos seres que ves...fallecieron. No me preguntes como y cuando. Simplemente murieron.

¿Acaso vamos a caer en el simplismo fantástico del infierno como un lugar de fuego omnipresente y transpiración eterna? La cosa probablemente sea un poco más complicada, o no tanto en verdad. Mientras pensamos en esquivar un infierno que nadie corroboró, mientras los libros sagrados y los templos nos dicen que corramos hacia un cielo de algodón y serenidad que ni siquiera sabemos si está ahi, mientras esta marcha irrefrenable hacia la incertidumbre sigue transcurriendo caí en la cuenta, real y concreta, de que ya estamos en el infierno mismo, aqui y ahora.

Lo descubrí en la diaria agonía desesperante del linyera alcoholico que pide monedas en el centro.

Lo descubrí aquella noche de invierno en la villa, a las tres en punto de la mañana, mientras no me dejaba dormir el ambiente gélido de la casilla de chapa, que se burlaba diciendome, ninguno de tus inviernos fue un invierno realmente, hasta hoy. Porque entre infierno e invierno hay tan solo una letra de diferencia, y no siempre la temperatura del averno va a ser un calor sofocante.

Lo descubrí en la mirada resignada e indefensa del perro muerto al costado de la ruta, en el holocausto de los mataderos, en el grito desgarrador del elefante atravesado por la bala del cazador, en la muerte volando del árbol cayendo talado.

Lo descubrí en la ingenuidad del niño soldado, en cada una de las guerras de la humanidad, en el suicidio del soldado que sobrevivió a una guerra pero perdió la siguiente, en la tortura del prisionero, en las lágrimas de la mujer violada.

En los Domingos.

En los suicidios.

Lo confirmé durante cada mañana de mi vida teniendo que buscar motivos para (sobre)vivir y levantarme de la cama. Porque quien para de buscar es alcanzado por la tristeza, peste que flota en el aire permanentemente. Porque este lugar es simplemente horrible con algunos destellos de felicidad, que no son mas que refugios. Vivimos en un mundo buscando refugios todo el tiempo. Les decimos sueños, pero no son mas que oasis en este desierto violento. ¿Puede existir algo peor que esto que sea el infierno prometido? El cansancio de la vida en subida. Vacíos existenciales que no dan respiro. Felicidad que tarde o temprano se rompe, no dura, es efímera o a veces, ni siquiera existe. Es el reino de la depresión. Es el pandemonium en forma de pastillas.

Es el infierno del desamparo, de la intemperie. Aqui y ahora. No sabemos como llegamos o por que, no sabemos a donde vamos. Pero pienso en los genocidios, en los grandes e históricos, en los cotidianos que pasan desapercibidos dia a dia, como los encerrados en la bolsa de poxirran de un pibe en la estación de tren, o la tristeza densa de los geriátricos, o la perfección implacable del cancer.

Caer en falsas treguas como la droga o el alcohol. Escapes que no llevan a la salida sino que tan solo terminan reproduciendo infiernos, multiplicándolos, engendrandolos: ahora, además del infierno exterior creaste uno interior. No es precisamente lo que te prometieron en aquel baño mugriento de algun bar cuando andabas medio perdido en la vida y caiste en la trampa dentro de la trampa.

Porque al fin y al cabo esto es una gran estafa: no te preocupes por no ir al infierno, ya estás en él hace rato.




lunes, abril 24, 2017






Cae lo más profundo de la madrugada y la derrota es absoluta. Un alma perdida en el silencio de la noche intenta escapar de la rabia: un grito desgarrador a la luna, un piedrazo al vidrio de la fábrica abandonada y Nothing From Something de Offspring suena en los auriculares para hacer de esta, la tristeza más poética posible.


Hacer nada de algo. Pulverizar el dolor, molerlo hasta que desaparezca por completo. La botella vacía y rota, desesperanza por doquier. La soledad como compañia. La tristeza punk. Marearse y aturdirse en el espiral de la tristeza, perderse en la nada como un mínimo refugio.

Es la melodía que siempre suena cuando llega el dolor.

No quiero que termine nunca esta canción.



viernes, enero 06, 2017




Soy un caos por dentro, lo admito. También el mundo es un caos aun peor. La diferencia es que yo a mi propio caos suelo comprenderlo, pero el mundo, el mundo me excede. No es un lío de mi propiedad.

Marianela reflexionaba sobre embrollos propios y ajenos en el colectivo camino a su trabajo. Eran epocas de soportar, de cambios abruptos, de pronósticos poco alenatadores. La congoja se refugiaba en ella hacía mucho tiempo. Había comprendido que todo en esta vida está desordenado, que vivimos en un desparramo de sentimientos, gente y experiencias que viven taladrandonos el alma cada béndito día.

En sus auriculares comenzó a sonar una canción. Esa canción. Por la ventanilla el sol nacía una vez más, el cielo ardía naranja. De la nada los ojos se le humedecieron y sintió su vida entera metiendosele en el pecho. Sonrió tenue. Todo calzaba justo. Todo armonizaba: la canción, la vista, sentir. Una paz algo intrusa le cerró los ojos. Entendió entonces que todo caos tiene su tregua, que de vez en cuando al mundo se le da por apiadarse y que en esos pocos segundos todo cobra sentido, todo vale la pena.




jueves, octubre 20, 2016



El dragón vive escupiendo el fuego poderoso que todo lo mata, que todo lo quema. Lo que sale de su boca puede conquistar el mundo una vez y dos también.

El dragón vuela por los aires imponente, curvo surca a los cielos, observa a la gente bien desde arriba. Los ve una y otra vez chiquititos y oscurecidos por su sombra.

El dragón es amo y dueño de una mirada perfecta. Porque es único en su especie. Porque no hay otro como él.  Pupilas profundas y de una belleza malevola. Valientes al extremo. Es sus ojos cabemos todos.

El dragón no emprende luchas junto a un guerrero montando en su lomo. Ya no. La batalla más complicado la libra en solitario y para adentro. Porque se quema con su propio fuego. Porque las verdades le arden horrores. Porque lucha contra un pasado que huele a heroico y majestuoso, pero tan borroso a la vez. Insiste con vencer a la imaginación y al olvido inyectandose altas dosis de realidad, enfrentando incansablemente a voces que repiten una y otra vez en su cabeza: los dragones no existen.



lunes, septiembre 12, 2016




¿Alguna vez entraste de día a una discoteca?

Las discotecas de día suelen ser un mísero galpón mugriento. Todas sus imperfecciones, su suciedad, sus rajaduras, quedan expuestas a los ojos de quien se anime a mirarlas de tarde.

No hay oscuridad que esconda los defectos, ni juegos de luces que simulen un mundo fantástico y exaltado. Tampoco suena la música para distraer, ni corre el alcohol para generar la inconsciencia del asunto. Las unicas bebidas que uno puede encontrar son los restos en los vasos desparramados por el suelo. La bola no brilla en el techo. La gente no camina por las pasarelas. La quietud es implacable.


¿Alguna vez entraste de noche a una discoteca?

Las mujeres coquetean bajo decenas de capas de maquillaje. Colores forásteros en la cara, máscaras sútiles, rostros ficticios. Los hombres sucumben al ardid, visten como nunca, ropa con olor a naftalina disimulada por litros de perfume. Rara vez se ven asi de dia. Rara vez huelen asi de día.

Suenan canciones que solo pueden gustar en el bullicio de una discoteca y la distorsión de la situación. De día suenan peladas. Les falta algo. Les falta todo. Marea de gente mareada, la marcha de los besos sin corazón, de los tragos ladrones, de los saludos sin alma. Hola, ¿como estas? Bien, aunque se que no te importa. Abrazo efusivo. ¿Quien eras?. Use y tire.

Él quiere estar con ella, ella quiere estar con él. Bailan, él avanza, ella histeriquea un poco. Él le tira flores de plástico. Ella las huele y sonrie, sabe que le mienten pero compra: al autoestima le encanta la comida chatarra. Se van de la mano por la puerta de entrada, todavía no se probaron. Afuera será otra historia. Afuera siempre es otra historia.






lunes, junio 06, 2016



La Jungla de Santa Julia es un lugar complicado desde que se entra hasta que finalmente se logra salir de allí. Uno no sabe muy bien como es que llega, ni cuanto va a tardar en salir ¿Se sale? ¿Se escapa?.

Sus aires de nocturnidad dan la sensación de encontrarse en una noche eterna. Debido a la tupida vegetación que alli nace y crece no puede verse el cielo. Rara vez un rayo rebelde de sol logra vencer a las copas de los arboles. Santa Julia es un lugar muy frío, y gran parte se debe precisamente a esa falta de sol.

Hay quienes dicen que una vez inmerso en esta selva de peligros constantes uno no vive, sobrevive. Peligro de morir de frío, por depredadores, por resignación, por cansancio. Este sitio no es la excepción: acá tambien rige la ley de la selva.

La leyenda cuenta que vista desde las nubes, la jungla está llena de pequeños puntos brillosos. Son fogatas desparramadas por toda su existencia. Alrededor del fuego uno puede encontrarse con un solitario perdido, o con varias personas compartiendolo. Son las unicas esperanzas para poder continuar. Pequeños soplos de luz y calor en lo mortífero de la oscuridad. Arden las llamas como refugios que provocan la amnesia del alivio: por un momento uno olvida que se encuentra en un lugar tan hostil. ¿Por que están allí? ¿De donde salieron?  A veces, con paciencia, troncos y callos en las manos uno puede darles vida. Otras veces simplemente aparecen.

Pero existe una tercera opción. La temida. La que no tiene respuesta. ¿Cuanto duraran ardiendo? ¿Que sucederá si se apagan?, o, quizás, la duda más peligrosa: ¿Y que si uno recorre cada kilometro de jungla y jamas encuentra el fuego?




viernes, mayo 27, 2016



Te creías especial. No eras tan grande después de todo. ¿Que chiquitas se ven las personas desde allá arriba no?


Pero un día cualquiera miraste tu lana y resultó no ser negra, era muy blanca. Tu cielo no era cielo, tu cielo era de suelo y el pedestal era de papel. Saltar no es volar, uno siempre vuelve.

Miraste resignado al espejo. Atinaste a limpiarlo con el puño de tu campera, mas fue en vano. Eras vos, pero también era él, y ella, y todos esos que siempre subestimaste. Se derrumbaron todas tus maravillas.

La garganta áspera de tragarte verdades absolutistas que van a terminar digeridas y en un inodoro. Y como arde el cuerpo mientras observas incrédulo tus golpes y raspones. Apoyas las yemas de los dedos sobre la sangre fresca. Es roja, como la de todos los demás.



lunes, mayo 16, 2016


De la niebla en sus ojos, escapo. Al mal humor enquistado, gambeteo. Sus miradas indiferentes, su marcha cansina, sus palabras escuetas, son ladrillos de paredes por derribar, de muros que se levantan mañana tras mañana. Cuantos Lunes en un cuerpo, cuantas muecas inertes, cuantos sueños muertos y sepultados. El ir y venir de los movimientos robóticos, la vida circular, una alarma que suena y que no despierta, adormece más.

No quiero formar parte del hormigón. No quiero vivir en piloto automático. Me niego a convertirme en un ser gris. Lo contagioso de lo ceniciento puede llegar a ser abrumador. Amanece en la ciudad plomiza y comienza una nueva carrera diaria contra el degradé del alma, luchando por ser de color, buscando al ánimo escondido en cada rincon de la jungla de los corazones tiesos.

Este es mi recordatorio. Esto es una advertencia. Asesinaré los Lunes, lo prometo.





viernes, abril 29, 2016




Es de día pero es de noche otra vez. El cielo turbio, el ambiente espeso. Es cuestión de segundos para que nazca el estruendo inicial.

Frente a ese granizo gélido y bullicioso supimos construirnos refugios. Nos inventamos los besos y los abrazos para soportar el frío y los impactos, cubriendonos unos a otros, envolviendonos.

Creamos canciones y las cantamos a los gritos para no escuchar la piedra pegando en el techo, en los vidrios, en la cara, en el alma, rompiendolo todo. Siempre estuvo la música para combatir al susto.

Bebimos litros y litros de vino para olvidarnos que el granizo está ahí, cayendo siempre, golpeando duro. Apuntamos el vaso hacia el cielo en medio del temporal. Y que importa el agua en la cara, el vino ardiendo en los ojos, si al menos este trago va a estar fresco para brindar. 





jueves, abril 14, 2016




















Tragedia de efecto dominó,
una derrota empuja a la otra
Y el destino irreversible de la ficha última
es la rigidez solitaria del suelo.

No le hablen de egoismo
ni de daños colaterales
al daño colateral más evidente
de un mundo carnicero.

Ya no más colores
Ya no más regocijo.
El alma lijada, aprendió:
sin ganas no se gana.

Habitación lúgubre, oscuridad casi absoluta.
Una vela, un desenlace, un llanto, un alivio.
Absoluto derecho de propiedad privada:
él elige como romper sus días,

Hoy caer es al fin levantarse.
Y por excepción, se marcha victorioso
Pues no fue sorprendido por la muerte.
Ella fue sorprendida por él.



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